Se perdieron más de 100 000 aportantes en el primer semestre de 2025 y se agrava la crisis previsional

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El sistema previsional argentino sufrió una caída de más de 100 000 aportantes en los primeros seis meses de 2025, lo que pone en riesgo su sustentabilidad. Según informes oficiales y análisis de especialistas, la relación entre quienes aportan y quienes perciben jubilaciones cayó a alrededor de 1,8 a 1, cuando lo recomendable es al menos 3 aportantes por cada beneficiario.

Qué muestran los números

  • Un informe de la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP) sostiene que durante el primer semestre del año se registraron 101.347 aportantes menos al régimen previsional argentino.

  • La relación entre activos (aportantes) y pasivos (jubilados) quedó en torno a 1,8 aportantes por beneficiario. Esta proporción está por debajo del mínimo histórico considerado saludable (3 por 1) para asegurar la viabilidad del sistema

  • Esa caída se da en un contexto donde el déficit del sistema previsional ya es elevado: se estiman déficits que superan los $4 billones para los primeros nueve meses.

Factores que explican la caída

Según declaraciones del abogado previsionalista Adrián Tróccoli, tres factores principales explican la pérdida de aportantes:

  1. La menor formalidad laboral y el crecimiento del empleo precario o bajo aportes, en particular monotributistas y autónomos con aportes bajos.

  2. El impacto económico de recesiones o estancamientos que afectan el empleo en relación de dependencia, reduciendo el número de aportantes regulares.

  3. La finalización de regímenes de moratoria previsional que habían permitido ampliar la base de aportantes, y la falta de nuevas medidas que compensen la caída.

Implicancias para la seguridad social

  • La caída de aportantes presiona más al Estado para sostener el pago de jubilaciones. Si sigue la tendencia, el desequilibrio entre ingresos y egresos se agrandará.

  • Los jubilados también están condicionados: si la base de financiamiento se reduce, los futuros ajustes podrían implicar menores incrementos o condiciones más exigentes para acceder al beneficio.

  • El Gobierno ya anticipó que la reforma laboral es clave antes de una reforma previsional, lo cual muestra que la crisis es estructural.

La pérdida de más de 100.000 aportantes en seis meses es más que un número técnico: es una señal de alarma para el sistema previsional argentino. Si no se revierten las condiciones del empleo, si no se formalizan más trabajadores y se amplía la base que aporta, entonces la pregunta dejará de ser “¿cómo mantenemos las jubilaciones?” para pasar a “¿cómo pagamos las jubilaciones?”.
El desafío para el Gobierno y los actores involucrados será actuar con rapidez, combinando políticas de empleo formal, incentivo a la aportación y una reforma previsional que no sacrifique a quienes ya están jubilados ni postergue el futuro de quienes lo serán.