Regresan los “Chachos”: Quintela confirmó la vuelta de la cuasimoneda para financiar aumentos salariales

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El gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, confirmó oficialmente el regreso de los Bonos de Cancelación de Deuda (BOCADE), conocidos popularmente como “Chachos”, como parte de una estrategia destinada a sostener el poder adquisitivo de los trabajadores estatales en medio de la compleja situación financiera que atraviesa la provincia. La medida marca el retorno de una herramienta que ya había sido utilizada anteriormente por la administración provincial y que ahora volverá a formar parte de la política económica local.

El anuncio fue realizado durante una entrevista televisiva en la que el mandatario mostró un ejemplar de los nuevos bonos y explicó que serán utilizados para complementar el próximo incremento salarial previsto para los empleados públicos. Según indicó, el objetivo es otorgar una mejora en los haberes durante julio, que se verá reflejada en los salarios cobrados en agosto.

Quintela sostuvo que la decisión responde a la necesidad de amortiguar la pérdida de poder adquisitivo provocada por la inflación y las dificultades económicas que afectan tanto a la provincia como al conjunto del país. En ese sentido, defendió la utilización de los Chachos como una herramienta financiera destinada a sostener el consumo interno y preservar los ingresos de los trabajadores estatales.

Para avanzar con la implementación del esquema, el Gobierno provincial enviará un nuevo proyecto de ley a la Legislatura con el propósito de restablecer formalmente la vigencia de los bonos. La iniciativa buscará otorgar el marco legal necesario para que la cuasimoneda vuelva a circular dentro de la economía riojana bajo condiciones similares a las utilizadas en experiencias previas.

El mandatario aseguró que los bonos tendrán aceptación generalizada dentro de la provincia y podrán utilizarse para múltiples operaciones cotidianas. Entre ellas mencionó el pago de servicios públicos, la compra de alimentos, la adquisición de electrodomésticos y otras transacciones comerciales. Además, remarcó que los tenedores podrán convertir los Chachos a pesos a través del Banco de la Provincia de La Rioja, un aspecto que considera clave para garantizar confianza en el instrumento.

La reaparición de la cuasimoneda se produce en un contexto de fuerte presión sobre las finanzas provinciales. Según datos difundidos por el propio Gobierno riojano, la provincia enfrenta una caída real de la coparticipación cercana al 17,2% durante el año, situación que generó un importante desfasaje entre los recursos proyectados y los efectivamente recibidos.

A esta situación se suma el conflicto que mantiene la administración de Quintela con el Gobierno nacional por fondos que la provincia considera adeudados. La disputa, que ya fue judicializada, constituye uno de los principales argumentos esgrimidos por el Ejecutivo provincial para explicar las dificultades presupuestarias que enfrenta actualmente La Rioja.

Desde el Ministerio de Hacienda provincial habían anticipado semanas atrás que se analizaban distintas alternativas para afrontar el segundo semestre. El regreso de los Chachos aparece ahora como una de las herramientas elegidas para sostener la política salarial sin comprometer aún más las cuentas públicas en un escenario de ingresos restringidos.

La decisión también reabre el debate sobre el uso de cuasimonedas provinciales en Argentina. Este tipo de instrumentos tuvieron una fuerte presencia durante la crisis económica de comienzos de los años 2000, cuando varias provincias recurrieron a bonos propios para afrontar obligaciones financieras ante la escasez de recursos. Si bien los contextos son diferentes, la medida vuelve a instalar una discusión sobre la capacidad de las administraciones provinciales para sostener sus compromisos en períodos de restricción fiscal.

Desde el oficialismo provincial sostienen que los Chachos constituyen una herramienta válida para proteger el ingreso de los trabajadores y sostener la actividad económica local. Sin embargo, sectores opositores y economistas críticos advierten sobre los riesgos que pueden surgir cuando una provincia recurre a mecanismos alternativos de financiamiento para afrontar compromisos salariales.

Por el momento, el Gobierno de La Rioja aseguró que los sueldos y el medio aguinaldo correspondientes a junio están garantizados en pesos y que la utilización de los bonos comenzará recién con los incrementos salariales que se definan para el segundo semestre. El porcentaje del aumento y la proporción exacta que será abonada mediante Chachos se conocerán a finales de junio, una vez concluidos los análisis financieros del Ministerio de Hacienda provincial.

El regreso de los BOCADE representa así una de las decisiones económicas más relevantes adoptadas por la gestión de Quintela en los últimos meses y refleja las dificultades que enfrentan algunas provincias para sostener sus finanzas en un contexto de ajuste fiscal nacional, caída de ingresos y creciente tensión entre las administraciones provinciales y la Casa Rosada.