Milei llega al nuevo Congreso con más poder, pero empieza encallado

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La reciente victoria electoral amplió la presencia legislativa del oficialismo La Libertad Avanza (LLA) en la Cámara de Diputados, lo que teóricamente facilitaría el avance de su agenda. Pero apenas comenzado el nuevo Parlamento, el escenario legislativo ya evidenció señales de freno: el bloque oficialista encontró dificultades para conseguir apoyos suficientes —incluso dentro de su propio espacio— para garantizar cuestiones centrales como juramentos de senadores y conformación de comisiones.

El primer tropiezo ocurrió con el intento de jurar a Lorena Villaverde como senadora: a pesar de que desde el oficialismo afirmaban tener los votos, varios aliados claves no respondieron, lo que expuso la fragilidad interna de la coalición. La disputa por ese cargo no sólo dio cuenta de la falta de coordinación sino de la resistencia de sectores aliados que preferían distanciarse de decisiones polémicas.

Esa debilidad interna se suma a la compleja relación del Ejecutivo con parte del peronismo provincial y otros bloques que, aunque no están alineados ideológicamente a Milei, podrían convertirse en árbitros fundamentales del quórum y los acuerdos. Algunos gobernadores y diputados provinciales evalúan poner condiciones para acompañar medidas que impliquen reformas profundas, lo que complica la promesa de desplegar una agenda legislativa homogénea.

Este inicio convulso pone en evidencia que —aunque LLA logró sumar bancas— no alcanza con volumen numérico para asegurar gobernabilidad. La identidad fragmentada del bloque, los intereses dispersos de aliados provinciales y algunas tensiones internas podrían llevar a que proyectos emblemáticos como las reformas laborales o tributarias, o el presupuesto 2026, deban negociarse cada vez —especialmente si el oficialismo pretende aprobarlos en un contexto de urgencia política.

En definitiva, este nuevo Parlamento comienza mostrando que la hegemonía de Milei no será automática. Si no consigue alinear su coalición, construir consensos amplios y negociar con gobernadores e interbloques provinciales, su capacidad de avanzar con su programa se verá limitada. A pesar del triunfo electoral, el camino legislativo ya se perfila como sinuoso, con desafíos para mantener una mayoría funcional y estable.