Se dispara el uso de tarjetas de crédito para cargar combustible en Argentina

Los pagos de combustibles con tarjetas de crédito están en auge, un fenómeno impulsado por la inflación, la escasez de efectivo y las atractivas promociones bancarias. Sin embargo, este crecimiento despierta preocupación entre los expendedores por los costos y tiempos de acreditación.
Cada vez es más común que los consumidores recurran al financiamiento para hacer las cargas: pagar con tarjeta les permite estirar sus pagos cuando el bolsillo no da para hacerlo todo en efectivo. Además, los bancos y las billeteras virtuales ofrecen reintegros muy jugosos para quienes cargan nafta o gasoil, lo que incentiva el uso del plástico.
Desde el lado de los estacioneros, no todo es positivo. Muchos señalan que las comisiones que deben pagar por transacciones con crédito son onerosas, y que además deben esperar varios días para recibir lo cobrado. Según la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos (CECHA), la demora en la acreditación es uno de los principales problemas: algunos reciben el dinero recién después de más de dos semanas.
Por su parte, las estaciones de YPF están exentas de algunos de esos reproches: gracias a un acuerdo con Visa y Mastercard, pueden acreditar los pagos en apenas 48 horas y pagan una comisión reducida.
Para los consumidores, la combinación de tarjetas con apps como MODO también es muy atractiva. Algunos bancos ofrecen hasta 30 % de reintegro por cargar combustible usando crédito más la app, aunque con topes que varían según la entidad.
A nivel más amplio, los datos muestran un crecimiento sostenido de los pagos con tarjeta de crédito en el país: según el Banco Central, los montos de crédito aumentaron 9,6 % interanual para ciertos canales de pago minorista.
Este escenario plantea un dilema: por un lado, el consumidor se beneficia al poder financiar y recibir reintegros; por el otro, las estaciones enfrentan un problema de rentabilidad que podría llevar a algunas a dejar de ofrecer esta forma de pago si no se revisan las comisiones y los plazos de acreditación.
En definitiva, el auge del pago con plástico para cargar nafta refleja una realidad económica: la población busca financiamiento para sus gastos cotidianos, y las empresas aprovechan para fidelizar clientes. Pero si no se ajustan los términos para los expendedores, podría generarse un choque entre lo que conviene pagar y lo que se puede sostener.




