Reforma laboral: tensión abierta entre el Gobierno y la CGT antes del envío al Congreso

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El gobierno nacional concluyó la redacción del proyecto de reforma laboral que planea someter al Congreso en los próximos días, con vistas a un tratamiento exprés durante las sesiones extraordinarias de diciembre. Pero el cierre del texto y la inminente presentación encontraron una fuerte advertencia de la CGT, que rechaza que se avance sin diálogo ni acuerdo.

Según fuentes oficiales, el borrador final fue entregado a los principales referentes del Ejecutivo y del Parlamento: entre ellos, el jefe de Gabinete, el presidente de Diputados y la jefa del bloque mayoritario del Senado. El plan del oficialismo es combinar la discusión de la reforma laboral con el debate del Presupuesto 2026, en una ofensiva legislativa que busca cerrar el año con ambas iniciativas aprobadas.

El proyecto prevé cambios profundos: regulación de la vigencia y ultraactividad de convenios colectivos, modificaciones en los sistemas de financiación sindical, normas para autónomos y contratos de trabajo individual, ajustes en cargas fiscales, y nuevos criterios para la relación entre sindicatos y cámaras empresarias.

Pero la CGT elevó el tono: advirtió que desconoce la letra final del proyecto, que considera “regresiva” y que atenta contra derechos laborales históricos. Su rechazo se materializó en la negativa a aprobar cualquier versión que altere las condiciones de trabajo sin consenso. Exigieron debate real, participación activa y garantías de que no habrá recortes en conquistas sociales.

En paralelo, desde el oficialismo ya comenzaron gestiones para tejer apoyos: reuniones con gobernadores, legisladores de bloques aliados y sectores productivos, con la intención de asegurar el quórum necesario para aprobar la reforma aun sin el respaldo sindical. El Ejecutivo, según fuentes, confía en que la urgencia presupuestaria y la agenda legislativa permitirán avanzar.

El escenario que se abre es una pulseada de alta intensidad: de un lado, un Gobierno decidido a implementar la reforma con premura; del otro, la CGT dispuesta a resistir cambios que consideren recesivos. La definición se perfila como una bisagra en la relación entre Estado, sindicatos y mercado de trabajo.