Karina Milei mueve sus fichas: busca ser la sucesora elegida por Javier Milei, como Cristina por Néstor

0
61

Karina Milei dio una nueva señal de poder interno al reaparecer en un congreso partidario y plantear, sin ambigüedades, que su hermano debería elegirla como sucesora presidencial, en una jugada que recuerda al traspaso de mando entre Néstor y Cristina Kirchner en 2007. Su discurso, más político que organizativo, dejó claro que hoy no solo aspira a conservar el control del aparato libertario, sino también a encabezar la continuidad del proyecto.

El encuentro, que había sido convocado para alrededor de 700 dirigentes y militantes, terminó con la mitad de la presencia prevista. Aun así, Karina aprovechó para reafirmar una premisa: la reelección de Javier Milei es, para ella, el paso inmediato; y su propia candidatura, el siguiente. En el entorno libertario ya no se discute si la hermana del Presidente quiere ser la heredera: se discute cómo, cuándo y con qué estructura piensa hacerlo.

En su mensaje, apuntó a una reorganización profunda del partido. Propuso crear un comité de disciplina que controle a legisladores, funcionarios y voceros, con la idea de terminar con las individualidades que, según ella, “desordenan” el mensaje. La iniciativa fue interpretada por muchos como el diseño de una maquinaria interna con poder para sancionar, silenciar y definir conductas, más cercana a una guardia partidaria que a un órgano orgánico de debate.

Karina también dejó entrever su intención de manejar el acceso al gobierno: decidir quién entra, quién sale y quién puede representarlo públicamente. En ese esquema, busca tener influencia directa sobre áreas clave —entre ellas, Justicia— donde ya impulsa nombres propios de su círculo más estrecho para desplazar figuras que no responden a su línea.

Estas maniobras generan incomodidad puertas adentro. Dirigentes libertarios admiten en privado que temen la conformación de una estructura rígida, con un nivel de control que podría dejar a ministros y legisladores como figuras formales sin poder real. La comparación con experiencias previas de hiperconcentración política surge una y otra vez en conversaciones internas.

Aun así, Karina avanza. Consciente de que su figura se consolidó en el primer año de gestión como la pieza que articula, ordena y ejecuta, ahora busca transformarse también en la garantía de continuidad del experimento libertario. Para ella, la sucesión no es un tema futuro: es parte del presente. Y la pregunta que sobrevuela la política es si Javier Milei está dispuesto a repetir la fórmula kirchnerista y convertir a su hermana en la heredera de la primera presidencia libertaria.