Milei acelera su agenda reformista pese al escándalo Libra y advierte: “Abróchense los cinturones”

En medio de la creciente presión por el caso $LIBRA —investigado por una comisión parlamentaria que concluyó que su promoción fue “imprescindible” para el negocio cripto—, el presidente Javier Milei sorprendió al anunciar públicamente que su gobierno pasará a una nueva fase de reformas aún más ambiciosas. Durante un discurso ante empresarios, pidió un fuerte respaldo privado y avisó que no bajará el ritmo: “Abróchense los cinturones porque va a haber muchas más reformas”.
Milei aseguró que ese nuevo impulso ya arranca con su “segunda mitad del mandato” y tiene como objetivo “generar las condiciones para crecer lo más posible”. Además, destacó que tras las elecciones legislativas de octubre obtuvo un “mandato incontestable” para profundizar sus transformaciones.
Entre las reformas que planea acelerar figura el Presupuesto 2026, así como cambios estructurales en lo laboral, lo impositivo y también en lo penal. Milei advirtió que, para llevar adelante esa agenda, necesita “más que nunca” de la participación activa del sector privado, desde inversiones locales hasta capitales extranjeros.
Sin embargo, el plan no está exento de riesgos: aunque avanza con convicción, el presidente también advirtió que “la mejora en el bolsillo” será gradual. Según él, los dos primeros años de su gestión estuvieron dedicados a resolver “los problemas macroeconómicos heredados”; ahora, afirma, es tiempo de consolidar un crecimiento más profundo.
El momento elegido por Milei para anunciar este relanzamiento político no es casual. El escándalo por la criptomoneda $LIBRA ha generado cuestionamientos sobre su gestión ética y su vínculo con el mundo cripto, y muchos analistas interpretan que su nuevo discurso tiene como objetivo contrarrestar la crisis de imagen con un ataque más centrado en su proyecto reformista.
Si bien este impulso reformista puede encender nuevas esperanzas en su base liberal, también abre un escenario complejo: deberá negociar con el Congreso reformas sensibles, gestionar críticas desde la oposición y demostrar que su “vocación reformista” no se ve debilitada por las turbulencias políticas que enfrenta.





