La Iglesia en La Rioja reclama a la Nación la restitución de fondos compensatorios y exige diálogo por el desarrollo provincial

La Iglesia Católica de La Rioja, a través de su máximo representante, el obispo Dante Braida, hizo público un reclamo al Gobierno nacional argentino para que restituya los llamados “fondos compensatorios” o extracoparticipables que históricamente recibía la provincia y que, según la diócesis, son esenciales para el desarrollo social y económico local. La petición fue formulada en una homilía celebrada el 1° de enero de 2026 durante la tradicional misa de año nuevo
En su mensaje, Braida señaló que la relación entre la Nación y la provincia de La Rioja se ha tornado “frágil”, lo que —a su juicio— está impactando negativamente “la vida y el desarrollo de nuestro pueblo”. El obispo llamó a un diálogo genuino, transparente y orientado al bien común entre las autoridades nacionales y provinciales, con el objetivo de beneficiar a los sectores más vulnerables y promover procesos de crecimiento social y económico.
El reclamo central de la Iglesia se refiere a los fondos compensatorios o extracoparticipables, partidas extraordinarias que hasta 2023 formaban parte del Presupuesto Nacional para La Rioja con “amplio consenso político” y que nunca habían sido excluidas hasta ahora. Según Braida y otros sectores riojanos, estos recursos fueron históricamente reconocidos y son reclamados como una obligación pendiente por parte del Estado federal.
La situación se agravó porque, si bien los fondos estuvieron incluidos en los presupuestos nacionales hasta 2023, dejaron de reconocerse y abonarse en 2024 y 2025, lo que llevó a la provincia a iniciar una demanda ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, reclamando un equivalente a más de 1.000 millones de dólares por lo adeudado. Sin embargo, para el Presupuesto Nacional 2026, estos fondos no fueron incluidos en la propuesta oficial, a pesar de un intento de última hora por parte de representantes riojanos de negociar su reincorporación.
El reclamo de la Iglesia riojana se inserta en un contexto más amplio de debate sobre la coparticipación federal de impuestos y la distribución de recursos entre la Nación y las provincias, en especial aquellas como La Rioja que dependen en gran medida de las transferencias federales para financiar servicios públicos y políticas sociales. En el caso de La Rioja, la coparticipación es una fuente clave de ingresos, y su caída o la ausencia de fondos extras agrava los desafíos fiscales y presupuestarios locales, como lo han señalado otros análisis regionales.
Al reclamar la restitución de los fondos compensatorios, la Iglesia no solo plantea una disputa económica, sino que también exige una agenda de diálogo y cooperación política entre niveles de gobierno, con un enfoque en la transparencia, el bien común y el desarrollo de las comunidades más postergadas de la provincia.





