La Iglesia riojana alertó por el crecimiento de la pobreza y advirtió sobre el deterioro social en la provincia

La Iglesia Católica de La Rioja expresó una fuerte preocupación por el avance de la pobreza y el deterioro de las condiciones sociales en la provincia, en medio de un contexto económico marcado por inflación persistente, pérdida de poder adquisitivo y aumento sostenido de la demanda de asistencia alimentaria y social. El pronunciamiento se suma a las advertencias que distintos sectores eclesiásticos vienen realizando en todo el país sobre el impacto social de la crisis económica.
Desde ámbitos vinculados a la pastoral social riojana señalaron que cada vez más familias recurren a parroquias, comedores comunitarios y organizaciones de asistencia para cubrir necesidades básicas. Según indicaron, el fenómeno ya no afecta únicamente a sectores históricamente vulnerables, sino también a trabajadores formales y familias de clase media baja que comenzaron a enfrentar dificultades para sostener gastos esenciales como alimentos, medicamentos y servicios.
La preocupación de la Iglesia ocurre en un escenario donde distintos relevamientos privados muestran un fuerte incremento del costo de vida en La Rioja. Informes elaborados por organizaciones sociales y económicas indican que una familia tipo riojana necesitó durante abril más de 1,5 millones de pesos para no caer bajo la línea de pobreza, mientras que la canasta alimentaria básica superó ampliamente los 670 mil pesos.
El crecimiento de los niveles de vulnerabilidad social comenzó a reflejarse con mayor intensidad en espacios de contención comunitaria y asistencia solidaria. Integrantes de Cáritas y referentes eclesiásticos advirtieron que aumentó considerablemente la cantidad de personas que solicitan ayuda alimentaria, acompañamiento económico o asistencia para afrontar gastos médicos y habitacionales.
Dentro de la Iglesia existe además preocupación por el impacto psicológico y social que genera el deterioro económico prolongado sobre familias trabajadoras. Sectores pastorales sostienen que muchas personas atraviesan situaciones de angustia, endeudamiento y pérdida de expectativas frente a un escenario donde los ingresos no logran acompañar el aumento constante de precios.
El mensaje de la Iglesia riojana se inscribe dentro de una postura más amplia adoptada recientemente por la Conferencia Episcopal Argentina, que viene alertando sobre el crecimiento de nuevos sectores empobrecidos en distintas provincias del país. El presidente del Episcopado, Marcelo Colombo, señaló semanas atrás que incluso personas que anteriormente colaboraban con Cáritas hoy necesitan recurrir a la asistencia social.
La situación social en La Rioja aparece particularmente sensible debido a la fuerte dependencia de amplios sectores respecto del empleo público, planes sociales y asistencia estatal. Analistas económicos advierten que la combinación entre inflación, caída del consumo y estancamiento de ingresos genera un escenario de creciente fragilidad social en varias economías regionales del norte argentino.
En paralelo, sectores gremiales y organizaciones sociales riojanas vienen denunciando dificultades crecientes dentro de áreas sensibles como salud, educación y empleo. Durante las últimas semanas se multiplicaron reclamos sindicales vinculados a salarios, falta de insumos y deterioro de servicios públicos provinciales, reflejando un clima de creciente tensión económica y social.
La Iglesia también manifestó preocupación por la situación de niños, jubilados y trabajadores informales, considerados algunos de los sectores más golpeados por la crisis actual. Desde distintos espacios pastorales sostienen que la asistencia comunitaria aumentó de manera sostenida durante los últimos meses y que muchas organizaciones solidarias comienzan a enfrentar limitaciones para responder a la demanda creciente.
El contexto económico nacional influye de manera directa sobre la situación provincial. Mientras el Gobierno de Javier Milei sostiene su programa de ajuste fiscal y reducción del gasto público, distintos sectores sociales advierten que los efectos del proceso de estabilización económica continúan impactando fuertemente sobre el poder adquisitivo y el acceso a bienes básicos.
En ese escenario, la Iglesia riojana llamó a fortalecer la solidaridad social y reclamó mayor atención hacia los sectores más vulnerables. El pronunciamiento vuelve a colocar en el centro del debate el impacto social de la crisis económica y la preocupación creciente de distintos actores institucionales frente al aumento de la pobreza y la desigualdad en la provincia.





