Las importaciones desplazan a los trabajadores: el costo social de la apertura comercial

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Desde comienzos de 2025, la fuerte ola de importaciones que atraviesa la Argentina se traduce en un duro golpe para la industria local y el empleo. Según un reciente informe del diario Página/12, la llegada masiva de productos importados que compiten directamente con bienes nacionales está generando cierre de fábricas, despidos masivos y un fenómeno creciente de desindustrialización.

El ingreso indiscriminado de mercaderías externas, especialmente bienes finales —no insumos o materias primas—, presiona a rubros como la industria textil, manufacturera, autopartes, calzado y otros sectores que hasta hace poco abastecían buena parte del mercado interno. Eso genera dos efectos simultáneos: por un lado, baja en la producción nacional; por otro, pérdida de puestos de trabajo directos en fábricas y talleres.

Por ejemplo, en la provincia de Santa Fe se han perdido más de 12.000 empleos en los últimos dos años, especialmente en empresas industriales, muchas de las cuales ya no resisten la presión competitiva del mercado global. Sectores históricamente claves, como la manufactura de bienes de consumo, sufren la sustitución masiva por importados, lo que no solo erosiona la capacidad productiva sino también la estabilidad laboral.

Según analistas y organizaciones como Fundar, la desregulación del comercio exterior y la eliminación de diversas barreras arancelarias sin contrapartidas en apoyo productivo aumentan el riesgo estructural: estiman que cientos de miles de trabajadores están en peligro por la implosión de la industria nacional.

El fenómeno no es homogéneo: la presión es particularmente intensa en las pymes y en la producción industrial que depende del mercado interno. Muchas de esas empresas ven disminuidos sus pedidos, sufren cierre de órdenes o deben reducir la plantilla. El mercado de trabajo se va transformando, con un creciente traslado del empleo y del consumo hacia bienes importados —más baratos, pero producidos en el exterior—.

Este desgaste del entramado productivo argentino repercute a mediano plazo en la estructura económica nacional: menor valor agregado, pérdida de capacidades industriales, menor generación de empleo formal, mayor dependencia de importaciones. El país se expone a una reversión del proceso productivo, con consecuencias sociales y económicas profundas.