La CGT propone incentivos para estatales: ¿hacia un salario por mérito?

La CGT de La Ríoja levantó la bandera de un cambio estructural en la administración pública provincial: ya trabaja en un borrador para implementar un sistema de incentivos dirigido a quienes realmente cumplen funciones dentro del Estado. La idea —explicada por el dirigente sindical Daniel Mercado— busca distinguir —y premiar— a los trabajadores activos, sancionando así la costumbre del “ñoqueo” o los cargos sin actividad efectiva.
Según Mercado, el problema que intenta resolver la propuesta no es salarial únicamente: el actual sistema carece de criterios claros para definir quién trabaja y quién no. “No hay un mecanismo objetivo que diferencie al que asiste, labura, capacita y cumple sus tareas —señaló—. Eso desmotiva a los que realmente hacen su parte.”
Por eso, el proyecto incluye varios ejes: criterios de asistencia, desempeño, capacitación y responsabilidad administrativa. Es decir, no se trataría solo de “premiar presencia”, sino de reconocer un trabajo real, sostenido y verificable. Además, se plantea la creación de una carrera administrativa ordenada, con concursos transparentes, posibilidad de ascensos por mérito, y mejores condiciones de jubilación para quienes efectivamente trabajan.
Desde la CGT sostienen que no se busca castigar empleados: la intención es revalorizar el empleo público, otorgando un reconocimiento real a quienes sostienen los servicios esenciales del Estado. “No se trata de señalar, sino de organizar correctamente, modernizar el Estado y que el salario refleje esfuerzo y responsabilidad”, argumentaron.
El plan, todavía en etapa de elaboración, será presentado formalmente al Gobierno provincial en las próximas mesas de diálogo. A la vez, los gremios esperan que este sistema de incentivos vaya acompañado de una regularización de trabajadores “no vinculados” y de una reforma más amplia del empleo estatal: con contratos claros, reglas de carrera, transparencia y rendición de cuentas.
La propuesta ya generó debates: algunos la ven como una posibilidad de recuperar legitimidad del Estado y premiar compromiso; otros denuncian el riesgo de arbitrariedad o discrecionalidad si no se definen bien los criterios de evaluación. Pero por ahora, la CGT lanza una señal fuerte hacia lo que define como “una reconfiguración del trabajo público” en La Ríoja.





