El regreso de Eduardo “Lule” Menem: una foto que marca su nueva posición en la Casa Rosada

Tras haber quedado relegado dentro de la coalición gobernante, Eduardo “Lule” Menem reapareció públicamente este martes en la sede de gobierno. Su imagen, sonriente y destacada, llega luego de una elección que la mayoría del oficialismo comenzó a interpretar como un punto de inflexión. La escena, lejos de ser anecdótica, se convierte en señal de que su rol político puede estar recalibrándose.
Un retorno en contexto
Lule Menem reapareció en el ámbito oficial tras una etapa de discreción marcada por el escándalo de coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) que lo había empujado hacia un segundo plano.
Según medios, su presencia no fue casual: acompañó la jura de Pablo Quirno como canciller en la sede de gobierno y protagonizó un gesto visible (un abrazo) que deja trasluz su renovado protagonismo.
¿Por qué ahora?
La explicación pasa por dos factores que confluyen. Primero, el inesperado buen resultado electoral del oficialismo, que el sector de Menem interpreta como aval para regresar a escena.
Segundo, la necesidad del gobierno de Javier Milei de recomponer alianzas internas y fortalecer la estructura política tras la derrota en ciertas jurisdicciones. Los analistas coinciden en que figuras como Menem pueden funcionar como puentes con sectores tradicionales.
Qué implica para el tablero interno
La ubicación de Menem en primera fila, junto a figuras clave del oficialismo, genera múltiples lecturas:
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Una especie de reconocimiento público, que podría traducirse en mayor visibilidad o poder interno.
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Una señal al ala que venía marginado, de que el “ajuste” interno quedó atrás.
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Una advertencia a los sectores que buscaban relegarlo, de que el equilibrio de fuerzas está cambiando.
Los riesgos que persisten
No todo está zanjado, sin embargo. Aunque la imagen es simbólica, su respaldo político concreto aún depende de cómo se consolide su vínculo con los gobernadores, con el Congreso, y con los lobbies de poder que están activados tras el nuevo escenario electoral. Además, el escándalo de la ANDIS sigue siendo un telón de fondo que puede reaparecer y condicionar su proceso de recomposición.
La reaparición de Lule Menem en la Casa Rosada no es solo un hecho fotográfico: marca el inicio de una nueva fase en su carrera política, y posiblemente, una reconfiguración al interior del oficialismo. Si logra traducir esta visibilidad en poder real será uno de los componentes a observar de aquí en delante. Y si fracasa… sus críticos ya ven que la historia de su ostracismo podría repetirse. En política, las imágenes inaugurales muchas veces prometen más de lo que terminan cumpliendo: el desafío está en pasar de la foto al hecho.





