Milei destaca un “consenso absoluto” con 20 gobernadores y pone en marcha su agenda laboral

En un gesto político que marca un viraje hacia el diálogo con las provincias, el presidente Javier Milei aseguró que la reciente reunión con 20 de los 24 gobernadores fue “extremadamente positiva” y, sobre todo, expresó que existe un “consenso absoluto” para avanzar con la reforma laboral en Argentina. El encuentro, realizado en la Casa Rosada, además abordó el presupuesto 2026 y la meta de déficit cero, y evidencia una apuesta a obtener apoyos para las grandes transformaciones que el oficialismo propone.
Un nuevo estilo de convocatoria
Milei recibió este jueves a 20 gobernadores provinciales en la Casa Rosada para coordinar lo que definió como “la Argentina que necesita esta etapa”. Ambito+1 El Presidente agradeció el gesto de los mandatarios participantes, interpretándolo como reflejo de una voluntad de acompañar el mandato ciudadano de cambio.
No obstante, el llamado no incluyó a cuatro gobernadores —Axel Kicillof (Buenos Aires), Ricardo Quintela (La Rioja), Gildo Insfrán (Formosa) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego) — a quienes el Presidente calificó de adherir a “recetas que hundieron a la Argentina en la decadencia de los últimos 100 años”.
Las reformas en la mesa
Uno de los ejes centrales del encuentro fue la reforma laboral. Milei afirmó que el régimen vigente “está absolutamente anacrónico” y sostuvo que la mitad de los trabajadores se encuentran en el mercado informal. Su propuesta: que los contratos vigentes puedan mantenerse pero que para quienes ingresen al mercado laboral haya nuevas reglas, y que el salario se vincule a la productividad.
En paralelo, se habló del presupuesto 2026 y de fijar el “déficit cero” como política de Estado, una línea con la que muchas provincias ya estarían trabajando, según el Presidente.
Tensión entre consenso y exclusión
Aunque Milei habló de “consenso absoluto” respecto de la reforma laboral, diversos observadores advierten que el acuerdo es más limitado de lo que se declara. De hecho, algunos gobernadores no peronistas reclamaban mayor apertura al diálogo y que las reformas se construyan sin exclusiones, advirtiendo que “no pueden salir por decreto”.
La exclusión de los cuatro gobernadores opositores también abre interrogantes sobre el carácter federal del acuerdo: ¿cuánto respaldo real tendrá en el Congreso, en las provincias donde la oposición es fuerte o en los sindicatos?
¿Hacia dónde va el diálogo federal?
Más allá de la reunión, Milei anticipó visitas al interior del país —dos provincias por mes— y la posibilidad de que las reuniones de gabinete se trasladen a las provincias, en un intento de “hacer país” con presencia territorial.
Al mismo tiempo, planteó que reformas como la de coparticipación fiscal “vienen desde 1994” y que, si bien está dispuesto a debatirlas, “no es el momento” para ese tema.
Implicancias y riesgos
Si se concreta el consenso por la reforma laboral, se abre una nueva etapa política para el gobierno nacional: podría presentar una primera gran ley de “segunda generación” que complemente las medidas de ajuste y estabilización que ya implementó. Sin embargo, la exclusión de sectores, la informalidad persistente, la fragmentación política y la resistencia sindical siguen siendo frenos importantes.
En lo económico, un cambio profundo en el régimen laboral podría impulsar empleo formal y productividad, pero la transición no está exenta de riesgos. Como mismo Milei reconoció, los números del tercer trimestre “van a estar flojos”.
En su propio estilo combativo-modulador, Milei apuesta a transformaciones profundas, y esta reunión con gobernadores representa un intento por anclar institucionalmente esas reformas en el país federal. Si logra convertir el “consenso absoluto” en una ley concreta, marcará un hito de su gestión. Pero el éxito dependerá tanto de la capacidad de traducir ese acuerdo en normas que funcionen como de construir puentes más amplios, que incluyan a quienes hoy están fuera de esta convocatoria. En definitiva: la política atraviesa el umbral de la promesa; ahora empieza la ejecución.





