Menem intensifica su respaldo a la ‘modernización laboral’ de Milei: apuesta al cambio cultural y legislativo

Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados y figura clave de La Libertad Avanza, reafirmó con firmeza su acompañamiento a la reforma laboral impulsada por el Gobierno de Javier Milei. En sus declaraciones, defendió la necesidad de avanzar hacia un modelo más flexible para que más trabajadores puedan formalizarse, y llamó a cambiar lo que definió como una “cultura de empleo de por vida”.
Menem sostuvo que la reforma busca ofrecer incentivos reales para que quienes están en la informalidad pasen al sector registrado. Según él, hay “ocho millones” de argentinos sin ningún derecho laboral porque no están formalizados, por lo que la modernización apuntaría a otorgarles “protección social real” al tiempo que se dinamiza el mercado de trabajo.
Además, aclaró que no se trata de eliminar derechos: prefirió hablar de “modernización laboral” más que de “reforma” y garantizó que “no va a haber pérdida de derechos”.
Parte de su discurso es también cultural. Menem cuestionó la idea tradicional de que uno entra a un trabajo y se queda toda la vida. “Eso tiene cierto ‘riesgo’ y nos falta empezar a dar ese cambio cultural de asumir que uno no va a empezar ni a terminar en el mismo lugar toda la vida”, dijo.
Para él, esa transformación no solo generaría más empleo formal, sino también una economía “más capitalista” y próspera, con mayores incentivos para la productividad y la contratación.
En lo político, Menem admitió que su bloque oficialista no puede avanzar solo con todas las reformas estructurales: resaltó la necesidad de generar alianzas en el Congreso para que se apruebe la modernización laboral junto con otros proyectos clave, como el Presupuesto 2026.
Además, anticipó que una vez que comience la nueva legislatura (desde el 10 de diciembre), el oficialismo impulsará las sesiones extraordinarias para debatir estas medidas.
Menem también salió al cruce de las críticas sindicales. En particular, respondió a la CGT, que ha manifestado reparos frente a la reforma. Para él, gran parte del debate actual está lleno de “miedo” y resistencias basadas en un modelo laboral obsoleto. “Durante años se usó el miedo para frenar los cambios”, dijo, y subrayó que la informalidad generalizada demuestra que el sistema vigente no da respuestas a millones de argentinos.
En paralelo, hay tensión dentro de su propio bloque: algunos analistas señalan que Menem, al reducir ciertos artículos polémicos de la propuesta original, ha intentado hacerla más “moderada” para sumar apoyos, aunque sin ceder en lo esencial.
Por otro lado, su rol en Diputados ha sido cuestionado: se lo acusa de endurecer el régimen laboral para los empleados del Congreso, al definir horarios mínimos y máximos de trabajo para los trabajadores legislativos.
En síntesis, Menem plantea la reforma laboral no solo como una necesidad económica, sino también como una transformación sociocultural: su apuesta es por un cambio profundo, quizá el más ambicioso desde lo institucional en materia laboral. Si bien promete una política “sin pérdida de derechos”, el camino dependerá de su capacidad para negociar en un Congreso donde, según él mismo reconoce, “solos no nos alcanza”.





