Luces amarillas en las cuentas de La Rioja: el gasto público acelera y se reduce el margen fiscal

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Las finanzas públicas de La Rioja comenzaron a mostrar señales de alerta durante 2025, a partir de una marcada aceleración del gasto público que supera ampliamente el ritmo de crecimiento de los ingresos provinciales. Si bien la provincia logró cerrar el tercer trimestre del año con resultado financiero positivo, los datos revelan un deterioro progresivo en la calidad del equilibrio fiscal y una reducción significativa del superávit.

De acuerdo con un análisis de la ejecución presupuestaria, los ingresos provinciales registraron un crecimiento real cercano al 3,6%, impulsados principalmente por transferencias nacionales y una leve recuperación de la recaudación propia. Sin embargo, en el mismo período, las erogaciones totales aumentaron por encima del 12% en términos reales, es decir, a más del triple de la velocidad de los recursos disponibles, lo que comprimió de manera sustancial el margen de maniobra fiscal respecto al año anterior .

Este desfasaje entre ingresos y gastos encendió luces amarillas entre analistas económicos, ya que, aunque el superávit financiero se mantuvo, su magnitud se redujo de forma considerable. En términos prácticos, esto implica que la provincia cuenta con menos capacidad para absorber shocks económicos, afrontar imprevistos o sostener políticas públicas sin recurrir a mayor endeudamiento o asistencia extraordinaria.

Uno de los aspectos más preocupantes señalados en el informe es la composición del gasto. El crecimiento estuvo concentrado principalmente en erogaciones corrientes, como salarios, funcionamiento del Estado y transferencias, mientras que el gasto de capital —clave para infraestructura y desarrollo— mostró un desempeño mucho más débil. Esta dinámica no solo tensiona las cuentas fiscales, sino que también limita el impacto del gasto público sobre el crecimiento económico a mediano plazo.

Además, el análisis advierte que la reducción del superávit se produce en un contexto de restricciones financieras más amplias, con menores envíos de fondos discrecionales y un escenario nacional marcado por la necesidad de ajuste y ordenamiento fiscal. En este marco, la provincia enfrenta el desafío de reordenar prioridades para evitar que la tendencia actual derive en un déficit financiero sostenido.

Si bien desde el gobierno provincial destacan que las cuentas siguen en terreno positivo, los números muestran que el equilibrio es cada vez más frágil. La aceleración del gasto por encima de los ingresos obliga a replantear la estrategia fiscal para 2026, especialmente si se busca preservar la solvencia del Estado y garantizar la continuidad de políticas públicas sin comprometer la estabilidad financiera.

En síntesis, La Rioja logró evitar el déficit en 2025, pero lo hizo con un superávit cada vez más estrecho. La evolución reciente de las cuentas públicas sugiere que, sin correcciones en la dinámica del gasto, el margen fiscal podría agotarse rápidamente, transformando las actuales “luces amarillas” en un problema estructural de mayor envergadura.