Dos años de gestión de Milei: salarios crecieron nominalmente pero perdieron poder adquisitivo real

La economía argentina vivió una fuerte transformación desde la asunción de Javier Milei en diciembre de 2023, y la evolución de los salarios figura como uno de los indicadores más discutidos tras casi dos años de gobierno. Los datos oficiales y análisis privados muestran que, aunque los ingresos de los trabajadores aumentaron en términos nominales, en buena parte de los sectores ese crecimiento no alcanzó para compensar la inflación acumulada, con efectos heterogéneos según el tipo de empleo y el sector.
Según un análisis de estadísticas oficiales, los salarios registrados, tanto en el sector público como en el privado, no lograron mantenerse al ritmo de la inflación en 2025. Mientras los aumentos salariales nominales se ubicaron por debajo de la variación de precios al consumidor, el poder adquisitivo promedio de los trabajadores registrados cayó alrededor de un 5,8 % real desde noviembre de 2023, antes del cambio presidencial.
Durante buena parte de 2025, las negociaciones paritarias estuvieron condicionadas por un tope informal impuesto por el Ejecutivo que buscaba desacoplar los incrementos salariales de la inflación como parte de la estrategia de desinflación. A partir de junio, algunos gremios consiguieron superar ese límite y acordar aumentos apenas superiores a los aumentos de precios, aunque la volatilidad macroeconómica llevó a que muchas organizaciones sindicales optaran por negociar bonos extraordinarios para mitigar las pérdidas de poder adquisitivo.
El panorama fue especialmente desfavorable para los trabajadores del sector público, donde la caída real de los ingresos fue más marcada, y para ocupaciones que no lograron acuerdos paritarios sostenidos en el tiempo. En varios casos, el aumento de precios superó los ajustes salariales, lo que se tradujo en una pérdida de capacidad de compra en bienes y servicios básicos para amplios sectores de la población.
No obstante, el comportamiento no fue homogéneo. En algunos periodos puntuales de 2025, como mediados del año, ciertos acuerdos salariales consiguieron posicionar incrementos que superaron moderadamente la inflación mensual, lo que ofreció alivio transitorio para trabajadores de sectores específicos. Sin embargo, esta mejora fue moderada y no alcanzó para revertir la tendencia general de pérdida de poder adquisitivo acumulada en el bienio.
El Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM), referencia central para los ingresos más bajos, también enfrentó dificultades para recuperar terreno real: su nivel permaneció por debajo de los valores de fines de 2023 en términos de poder adquisitivo, reflejando la tensión entre salarios y precios en la economía post-crisis.
La evolución de los salarios se da en un contexto macroeconómico que muestra, por un lado, una desaceleración de la inflación con respecto a los niveles extraordinariamente altos de 2023, y por otro, desafíos en la generación de empleo formal y la disminución sostenida del consumo en ciertos segmentos. Esta dinámica compleja torna la recuperación de los ingresos reales un objetivo pendiente para las políticas económicas de 2026.
Ante este escenario, especialistas y sectores sindicales plantean que una mayor recuperación del poder adquisitivo pasa por acuerdos salariales más amplios, medidas de estímulo al empleo formal y políticas que acompañen el crecimiento económico, junto con una inflación controlada que permita consolidar las mejoras en ingresos de los trabajadores.
Si querés, puedo complementar esta nota con gráficos comparativos de inflación vs. salarios o con criterios de distintos economistas y gremios que analizan estos datos para enriquecer la perspectiva.





