El riesgo país de Argentina cae a su mínimo de nueve meses y se acerca a los 600 puntos

El indicador de riesgo país de Argentina se redujo hasta aproximadamente 621 puntos básicos, su nivel más bajo en diez meses, impulsado por la fuerte mejora de los bonos soberanos y una mayor confianza de los inversores en el escenario político y económico del país.
La baja del índice
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Según el informe de J.P. Morgan, el índice recortó más de 450 puntos en los últimos meses, gracias a una recuperación en los títulos públicos argentinos que marcaron alzas de hasta el 3,5 %.
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La caída lo deja a unos 61 puntos de los mínimos que había alcanzado en enero de 2025 (alrededor de 560 puntos).
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Este descenso refleja una mejora “en la percepción de los inversores sobre la gobernabilidad y el rumbo económico”.
Factores que impulsaron la mejora
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El triunfo del oficialismo en las elecciones legislativas y la expectativa de una mayor estabilidad política reforzaron la confianza en el país.
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Operaciones puntuales como la intervención del Tesoro de EE.UU. y la negociación de un swap por USD 20 000 millones contribuyeron a normalizar el ambiente financiero.
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El hecho de que el índice se acerque a la banda de los 600 puntos abre el debate sobre cuándo Argentina podría volver a acceder al mercado de deuda en condiciones favorables.
¿Qué falta todavía?
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Los analistas señalan que para volver a una “normalidad” en el financiamiento externo, el riesgo país debería sostenerse por debajo de los 500 puntos básicos por un periodo prolongado.
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Si bien la baja es contundente, el escenario sigue siendo frágil: reformas estructurales, estabilidad política y mejoras en reservas serán clave para mantener el momentum.
La significativa reducción del riesgo país argentino es una señal alentadora: refleja que los mercados comienzan a confiar nuevamente en el país. Sin embargo, no es un final sino un punto de partida. Que el índice “solo” esté a las puertas de la línea de los 600 puntos muestra que aún hay camino por recorrer. Si Argentina logra mantener la baja del riesgo y consolidar estabilidad, podría abrirse la puerta a financiamiento externo más barato y a una mejor inserción global. Si no, este impulso podría revertirse.





