El jefe de Gabinete riojano exige respeto por la investidura del obispo ante agresiones y politización

El jefe de Gabinete de La Rioja, Juan Luna Corzo, se pronunció con firmeza frente a lo que consideró una campaña de agresiones y politización contra la figura del obispo de la provincia, monseñor Dante Braida, advirtiendo que este tipo de acciones pueden dañar la investidura religiosa y social de la Iglesia Católica. Sus declaraciones fueron difundidas este lunes 5 de enero de 2026, en el contexto de un debate público que ha trascendido las fronteras de la esfera eclesiástica.
Luna Corzo condenó de manera explícita la utilización de plataformas digitales para difamar o atacar al obispo, señalando que “el respeto por la investidura de monseñor Dante Braida debe estar por encima de cualquier disputa de fondos o intereses electorales”. El funcionario enfatizó que **las agresiones verbales y mediáticas no solo afectan a una figura individual, sino que vulneran el valor institucional que representa la Iglesia en la sociedad riojana”.
En este sentido, Luna Corzo cuestionó la politización de la figura religiosa, describiendo como de “mal gusto” los intentos de encasillar ideológicamente al obispo o atribuirle posturas que favorezcan a determinados sectores políticos. Subrayó que Braida ha mantenido una trayectoria marcada por el diálogo con diversos actores sociales y políticos, calificando estos intentos de instrumentalización como contrarios a una “buena convivencia social”.
El jefe de Gabinete también destacó que la Iglesia Católica constituye una institución central para amplios sectores de la población riojana, y advirtió que involucrarla en disputas políticas podría afectar la percepción pública sobre su rol pastoral y social. Enfatizó que sus mensajes públicos, aun cuando expresen opiniones, deben considerarse en el marco de su guía espiritual de la comunidad y no como parte de una agenda partidaria.
Finalmente, Luna Corzo llamó a la prudencia y el respeto en el trato hacia las autoridades religiosas, instando a evitar el uso de su figura como herramienta de confrontación política y a preservar el valor institucional del obispado en la vida pública de La Rioja.





