Diputados aprobó la reforma de la Ley de Glaciares con 137 votos y desató un fuerte debate político y ambiental

La Cámara de Diputados aprobó la reforma a la Ley de Glaciares tras una extensa sesión legislativa que culminó con 137 votos a favor, consolidando así uno de los proyectos más impulsados por el gobierno nacional dentro de su agenda económica y productiva. La iniciativa, que ya contaba con media sanción del Senado, abre la puerta a cambios significativos en el régimen de protección ambiental y en las condiciones para el desarrollo de proyectos mineros en zonas cordilleranas.
El proyecto obtuvo el respaldo del oficialismo y de bloques aliados, entre ellos legisladores del PRO, sectores de la Unión Cívica Radical y representantes de fuerzas provinciales vinculadas a distritos con actividad minera. La votación reflejó un alineamiento político amplio en torno a la iniciativa del Ejecutivo, aunque también evidenció una fuerte oposición de sectores políticos, organizaciones ambientales y especialistas en derecho ambiental.
La reforma introduce cambios en el alcance de la protección de glaciares y ambientes periglaciares, estableciendo que las áreas deberán ser evaluadas individualmente para determinar si cumplen una función hídrica efectiva. Este nuevo criterio busca redefinir qué zonas deben mantenerse bajo protección estricta y cuáles podrían habilitarse para actividades productivas, especialmente vinculadas a la explotación minera.
La normativa vigente, sancionada en 2010, establecía un régimen de protección amplio que consideraba a los glaciares y al ambiente periglacial como reservas estratégicas de agua, prohibiendo actividades como la minería o la explotación industrial en esos territorios. Con la reforma aprobada, el esquema se vuelve más flexible y delega mayores facultades en las provincias para definir el uso de estos recursos naturales.
Desde el Gobierno nacional se defendió la modificación al argumentar que permitirá atraer inversiones mineras y potenciar el desarrollo económico en regiones cordilleranas. Funcionarios del área energética y minera sostienen que el nuevo marco regulatorio generará mayor previsibilidad jurídica para proyectos de explotación de minerales estratégicos como cobre, oro y plata.
Sin embargo, el proyecto generó fuertes críticas por parte de organizaciones ambientalistas, académicos y sectores de la oposición. Diversas entidades alertaron que los cambios podrían debilitar la protección de reservas hídricas fundamentales para el consumo humano y la agricultura, además de poner en riesgo ecosistemas sensibles en un contexto global marcado por el cambio climático.
Durante el debate parlamentario también se registraron tensiones entre legisladores oficialistas y opositores, con acusaciones cruzadas sobre la influencia del lobby minero en la elaboración del proyecto. Algunos diputados cuestionaron que la reforma avance sin estudios ambientales integrales y advirtieron que el nuevo esquema podría generar conflictos judiciales en el futuro.
En paralelo, la discusión legislativa estuvo acompañada por manifestaciones y movilizaciones de organizaciones sociales y ambientalistas en distintas ciudades del país. Los grupos críticos sostienen que la norma representa un retroceso en materia de protección ambiental y anticiparon que buscarán frenar su implementación mediante acciones judiciales.
Con la aprobación en Diputados, el proyecto queda convertido en ley y abre una nueva etapa de discusión sobre el equilibrio entre desarrollo productivo y preservación ambiental en Argentina. El impacto de la reforma será especialmente relevante en las provincias cordilleranas, donde se concentran numerosos proyectos mineros que podrían verse beneficiados por el nuevo marco normativo.





