Menem resiste la Jefatura de Gabinete y promueve a Petri en medio de la crisis interna del Gobierno

La interna del oficialismo sumó un nuevo capítulo tras conocerse que el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, no estaría dispuesto a asumir la Jefatura de Gabinete, cargo que le habría sido ofrecido en medio de la creciente fragilidad política de Manuel Adorni. En paralelo, el dirigente riojano impulsa una alternativa: que el lugar sea ocupado por el diputado mendocino Luis Petri.
Según trascendió en ámbitos políticos, la propuesta de trasladar a Menem al Poder Ejecutivo fue promovida por Karina Milei, una de las figuras con mayor peso en la estructura de decisiones del Gobierno. La iniciativa se enmarca en un contexto de desgaste de la figura de Adorni, quien enfrenta cuestionamientos públicos y presiones internas que han puesto en duda su continuidad.
Sin embargo, lejos de aceptar el ofrecimiento, Menem habría iniciado maniobras para evitar su desembarco en la Jefatura de Gabinete. De acuerdo con versiones provenientes del oficialismo, el dirigente considera que el cargo representa un alto nivel de exposición política y desgaste, al punto de describirlo en privado como una “picadora de carne” que podría afectar su proyección futura.
En ese escenario, el titular de la Cámara baja comenzó a impulsar la figura de Luis Petri como posible reemplazante. El mendocino, con experiencia legislativa y pasado reciente en el Ejecutivo, aparece como una alternativa que podría generar mayor consenso dentro de ciertos sectores del oficialismo, aunque no necesariamente cuenta con el respaldo pleno del círculo más cercano al Presidente.
La tensión interna se complejiza por la divergencia de intereses dentro del núcleo de poder. Mientras Karina Milei insistiría con la opción de Menem para la Jefatura de Gabinete, otras voces dentro del Gobierno ven con mejores ojos una figura como Petri, con mayor perfil técnico y político para afrontar un momento de crisis.
El trasfondo de esta disputa está directamente vinculado a la situación de Manuel Adorni, cuya continuidad se encuentra bajo presión tras una serie de controversias que afectaron su imagen pública y generaron incomodidad dentro del gabinete. Este contexto abrió un proceso informal de búsqueda de posibles reemplazos, evidenciando la fragilidad del equilibrio interno.
En paralelo, el movimiento de Menem también responde a una lógica de preservación política. Su rol actual al frente de la Cámara de Diputados le otorga centralidad institucional sin el nivel de desgaste que implica la Jefatura de Gabinete, un cargo históricamente expuesto a conflictos políticos, legislativos y mediáticos.
Asimismo, la eventual salida de Menem del Congreso abriría un nuevo frente de negociación dentro del oficialismo, ya que su reemplazo en la presidencia de la Cámara también debería ser acordado, lo que podría alterar el equilibrio de fuerzas en el ámbito legislativo.
Desde una perspectiva institucional, la disputa refleja una dinámica de poder en plena reconfiguración. La definición sobre quién ocupará la Jefatura de Gabinete no solo impacta en la gestión cotidiana del Gobierno, sino también en la estructura de toma de decisiones y en la relación entre el Ejecutivo y el Congreso.
En definitiva, la resistencia de Martín Menem a asumir el cargo y su impulso a la candidatura de Luis Petri ponen en evidencia las tensiones internas que atraviesa el oficialismo. En un contexto de presión política y desgaste institucional, la resolución de esta puja será determinante para el rumbo inmediato del Gobierno y para la estabilidad de su esquema de poder.





