La Rioja sigue en emergencia hídrica pese a las lluvias de verano y autoridades piden uso responsable del agua

La provincia de La Rioja, en Argentina, continúa bajo una declaración de emergencia hídrica a pesar de las precipitaciones ocurridas en las últimas semanas, que habían generado esperanzas de alivio tras años de sequía prolongada. Así lo confirmó el secretario del Agua, Edgardo Karam, al destacar que las lluvias si bien aportaron humedad a algunos embalses, no son suficientes para revertir una crisis que se arrastra desde hace más de una década.
Karam explicó que los episodios de lluvia registrados en diciembre y enero han tenido un impacto positivo y parcial en la recarga de algunos diques destinados al abastecimiento de agua potable, como los de Chamical y Olta, y en menor medida en el dique Los Sauces, que provee agua a la ciudad capital. Sin embargo, aclaró que fuera de esos sectores puntuales la situación hídrica se mantiene crítica, con un déficit acumulado que aún no permite hablar de recuperación de los niveles de agua en los reservorios.
El funcionario destacó que estas lluvias fueron “tempranas para la temporada” y que generan expectativas positivas si se mantienen, pero subrayó que no alcanzan a compensar el retraso de más de 12 años de escasez hídrica en buena parte del territorio riojano. En ese sentido, explicó que la emergencia se prolonga porque los niveles de agua en los cuerpos de almacenamiento aún están muy por debajo de lo necesario para garantizar el suministro continuo y sostenible.
En este contexto, las autoridades provinciales insistieron en la importancia del uso responsable del agua potable por parte de la población. Karam llamó a la ciudadanía a ser consciente de la situación y a adoptar medidas de ahorro como evitar el riego de jardines, calles o veredas, no llenar piletas domésticas y cerrar canillas innecesarias, dado que el agua superficial y subterránea se mantiene en niveles críticos pese a las lluvias. La emergencia hídrica afecta tanto a zonas urbanas como rurales de la provincia, donde el abastecimiento continúa siendo regulado por turnos y restricciones en algunos casos. Esto obliga a que vecinos adapten sus rutinas diarias en función de la disponibilidad del recurso, con limitaciones para uso doméstico y productivo. Especialistas y autoridades del sector señalan que la solución de fondo requiere precipitaciones sostenidas a lo largo de varios meses, algo que no se logra con eventos aislados de lluvia, lo que hace que las cuencas y embalses necesiten tiempo para recargarse de manera significativa. Asimismo, se observa que la situación obliga a planificar obras y estrategias de infraestructura hídrica de mediano y largo plazo para atender mejor la escasez y mejorar la resiliencia ante futuros ciclos de sequía. La Rioja afronta así un escenario climático y social desafiante, donde la recuperación completa de sus fuentes de agua demanda tanto la continuidad del régimen de lluvias como el compromiso de la población con prácticas responsables de consumo.





