Puma pasa a manos chinas: Anta Sports adquiere participación clave y asegura continuidad en La Rioja

La histórica marca alemana Puma, una de las principales firmas globales de ropa y calzado deportivo, dio un **paso estratégico hacia una nueva etapa tras la compra de una participación mayoritaria por parte del grupo chino Anta Sports Products. La compañía con sede en Hong Kong acordó adquirir el 29,06 % de las acciones de Puma por aproximadamente 1 500 millones de euros (cerca de US$ 1.8 mil millones), convirtiéndose en el principal accionista de la firma deportiva germana.
La transacción fue pactada con Groupe Artémis, el holding de inversión de la familia francesa Pinault, que hasta ahora controlaba esa participación de Puma antes de la venta. Con esta operación, Anta busca impulsar la presencia global de la marca alemana, aprovechando su red comercial y sus capacidades de expansión, sin planes inmediatos de compra total o absorción completa de la empresa.
Desde la firma china se comunicó que Puma mantendrá su identidad de marca, su equipo directivo y su autonomía operativa, lo que incluye a las filiales y centros logísticos que la marca tiene en distintos países. En Argentina, esa continuidad es especialmente relevante porque Puma cuenta con **una planta de producción de calzado en la provincia de La Rioja, donde se fabrican más de un millón de pares de zapatillas al año y se emplea a cientos de trabajadores, además de una red de tiendas y operaciones comerciales.
La operación se inscribe en la estrategia global de internacionalización de Anta Sports, que ya controla otras marcas internacionales como Fila, Descente y Jack Wolfskin, y es el principal accionista de Amer Sports, que incluye etiquetas como Salomon, Wilson y Arc’teryx. Con Puma, Anta fortalece su posición dentro del mercado mundial del deporte y busca sinergias comerciales entre sus distintas líneas de productos y mercados regionales.
Las autoridades corporativas de Anta señalaron que la adquisición de la participación en Puma no implica, por ahora, una oferta pública de compra del total de la empresa, ni un cambio inmediato de su sede o modelo de gestión. La apuesta es combinar la experiencia de Puma en diseño y presencia global con las capacidades de producción y el acceso al mercado asiático que posee Anta.
La noticia generó también un impacto positivo en los mercados financieros: las acciones de Puma subieron tras anunciarse la compra parcial, en parte porque los inversionistas interpretaron que la llegada de un socio fuerte podría ayudar a reactivar ventas y revalorizar la marca.
Para las operaciones locales, especialmente en La Rioja, la confirmación de que no habrá cambios disruptivos inmediatos en la estructura de Puma abre expectativas de continuidad laboral y productiva. La planta en esa provincia tiene un rol importante tanto en términos de empleo como de inserción en cadenas de valor productivas regionales, lo que representa un motivo de tranquilidad para quienes trabajan en la industria del calzado y sus proveedores.
Analistas del sector señalan que esta alianza con Anta podría también facilitar una mayor integración de Puma en mercados emergentes, especialmente en Asia y África, que son zonas en las que la marca alemana buscaba fortalecer su presencia. Las sinergias entre las carteras de productos y las redes de distribución de ambos grupos pueden traducirse en mayor competitividad frente a rivales como Nike y Adidas.
La operación está sujeta a la aprobación de reguladores y accionistas, y se estima que puede completarse antes de finales de 2026, lo que permitirá a Anta consolidar su posición como líder accionarial de Puma sin alterar de manera abrupta la gestión cotidiana de la marca a nivel global ni en sus unidades productivas regionales, incluida la de La Rioja.





