Gobernadores peronistas barajan un “bloque federal” y sacuden el tablero político

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Cinco gobernadores provinciales —de Salta, Tucumán, Catamarca, Neuquén y Misiones— mantendrán este jueves una reunión clave en Buenos Aires para definir si conforman un nuevo bloque legislativo con impronta federal. El eventual anuncio podría reconfigurar la correlación de fuerzas en el Parlamento, en pleno recambio de bancas y con un escenario de profundos cambios políticos en ciernes.

En el encuentro participarán los mandatarios Gustavo Sáenz (Salta), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Raúl Jalil (Catamarca), Hugo Passalacqua (Misiones) y representantes del gobernador de Neuquén, Rolando “Rolo” Figueroa.

¿Por qué este armado podría debilitar al peronismo tradicional?

La decisión de estos gobernadores surge como respuesta a la crisis interna que atraviesa el bloque mayoritario del peronismo (Unión por la Patria). Tras la derrota electoral nacional del 26 de octubre y los crecientes cuestionamientos a su conducción, varios mandatarios provinciales buscan darle voz parlamentaria propia a sus distritos y distanciarse del esquema centralizado que durante décadas concentró el poder en el AMBA.

Si el bloque se conforma, se prevé que varios diputados provinciales —principalmente catamarqueños vinculados a Jalil— abandonen el bloque de Unión por la Patria. Eso dejaría al peronismo con una bancada reducida (se menciona que perdería cuatro diputados, quedando con 92), lo que daría a otro espacio —La Libertad Avanza (LLA)— la posibilidad de convertirse en primera minoría en la Cámara.

Motivaciones y expectativas detrás del bloque federal

Los gobernadores que promueven este armado argumentan que necesitan “representación propia” en el Congreso: sus provincias tienen realidades distintas al AMBA y requieren que sus voces sean escuchadas con independencia. En diálogo con dirigentes nacionales, ya habrían mantenido conversaciones con el Gobierno —a través del ministro del Interior Diego Santilli— para negociar apoyo al Presupuesto 2026 y respaldo a la agenda de reformas que impulsa el Ejecutivo.

Para muchos, el bloque buscaría presentarse como una “tercera pata” del sistema político: ni “kirchnerismo porteño” ni “libertarismo radical”, sino una bancada federalista, con base territorial, que busque defender intereses provinciales, coparticipación, infraestructura y autonomía regional.

Riesgos, dudas y tensión interna

La creación de ese bloque expone al peronismo tradicional a una ruptura grave, en un momento donde la fragmentación política ya genera incertidumbre. Desde la conducción nacional del partido hubo pedidos de “generosidad” para contener posibles fugas, y llamados a recomponer alianzas internas.

Algunos dirigentes advierten que la fractura no sólo debilita al PJ a nivel parlamentar, sino que abre la puerta a una mayor influencia del Gobierno actual, que con LLA —y ahora con un bloque federal aliado— podría tener un escenario cómodo para aprobar reformas clave.

El contexto de fondo —sesiones extraordinarias, proyecto presupuestario, reformas laborales y tributarias anunciadas— vuelve especialmente sensible la definición de estos gobernadores. Un giro parlamentario puede significar desbalance de poder en pocas semanas.