Boom internacional: las importaciones “puerta a puerta” se cuadruplicaron en 2025 y generan nuevas tensiones

En lo que va de 2025, las importaciones vía courier bajo el régimen conocido como “puerta a puerta” alcanzaron valores inéditos: entre enero y octubre sumaron casi 700 millones de dólares, lo que representa un salto de casi cuatro veces respecto al mismo período de 2024.
Según los datos publicados, solo en octubre las compras por courier totalizaron unos 92 millones de dólares: un aumento de 289,9 % en relación al octubre del año anterior, aunque marcando una leve baja (−11,2 %) respecto de septiembre. Desde julio, las cifras se mantuvieron estabilizadas alrededor de los 100 millones de dólares mensuales, aunque especialistas advierten que “el techo todavía no está a la vista”, dado el auge del comercio electrónico y la demanda sostenida de consumidores.
Este crecimiento explosivo responde en buena medida a la flexibilización impulsada por el Gobierno: con la autorización de compras mediante courier internacional —para bienes de uso personal que no superen los 50 kg ni los 1.000 dólares de importe final por envío—, muchos consumidores recurrieron a plataformas globales de comercio electrónico, sobre todo de origen chino, como Temu y Shein.
El auge de esta modalidad no solo impacta en los volúmenes de importación: en la desagregación oficial de las compras al exterior, la categoría “Resto” —donde se registran este tipo de operaciones— fue la que mayor salto registró, con un incremento interanual de +236,6 %. Además del comercio de indumentaria y bienes de consumo masivo, también se observa un crecimiento importante en rubros como vehículos y otros bienes de consumo, lo cual evidencia un cambio en los hábitos de consumo y en la estructura del comercio exterior.
Pero detrás del crecimiento hay también crecientes señales de alerta. Algunos sectores industriales y empresarios advierten que esta “apertura exprés” puede dañar la producción local: la competencia con bienes importados —muchas veces más baratos— hace difícil que industrias nacionales puedan competir en precio y volumen, lo que podría agravar la crisis del mercado interno.
Otro punto de tensión está en la sostenibilidad de la política económica: importar en masa —y en dólares— presiona las reservas nacionales y potencialmente desestabiliza la balanza comercial. Algunos economistas plantean que mantener un ritmo alto de importaciones “puerta a puerta” solo será viable mientras haya quien financie esa demanda.
Al mismo tiempo, el auge del comercio electrónico global y las facilidades para el envío internacional han modificado los hábitos de consumo: muchos ciudadanos eligen comprar online productos que antes eran inaccesibles o demasiado caros localmente, lo que apunta a una reconfiguración del mercado interno de bienes de consumo, y con ello, de la industria, el comercio minorista y la logística nacional.
El fenómeno del “puerta a puerta” sirve como una ventana a las transformaciones que la apertura comercial —y la globalización del consumo digital— están provocando en Argentina: más acceso a variedad, precio más barato en ciertos rubros, pero también desafíos profundos para la industria local, la política comercial, la estructura productiva y la sostenibilidad de las políticas macroeconómicas.





