“Volvió la vieja política al Gobierno”: un giro tradicional en la gestión de Javier Milei

Con la incorporación de Diego Santilli como ministro del Interior, el Gobierno de Javier Milei muestra un claro viraje hacia dinámicas políticas más convencionales: diálogo con gobernadores, negociación parlamentaria y peso renovado de dirigentes tradicionales. Según Ámbito, “la vieja política” ha regresado al centro del escenario.
1. ¿Qué entiende “vieja política”?
El artículo define “la vieja política” como el reencuentro con estrategias de gestión basadas en acuerdos, pujas internas, negociación territorial y protagonismo de dirigentes que pertenecen al sistema político clásico. En este caso, la llegada de Santilli—un político con larga trayectoria—marca simbólicamente ese retorno.
Asimismo, se cita que los gobernadores ya saben “qué timbre tocar” cuando se trata de dialogar con la Casa Rosada, lo que pone el foco en una tolerancia mayor al “cómo” de las gestiones provinciales.
2. Elementos concretos del giro
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Santilli juró como ministro del Interior, lo que implica que el Ejecutivo incorpora figuras de la política tradicional para completar su gabinete.
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Se multiplican las reuniones bilaterales con gobernadores, mientras se afina el Presupuesto 2026 y las reformas tributarias, laborales y del Estado.
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El Gobierno reafirma el superávit fiscal como regla intocable, pero parece dispuesto a mayor flexibilidad en el diálogo para lograr las leyes clave. Esto indica un cambio desde una lógica más disruptiva a otra más negociadora.
3. ¿Por qué esto representa un cambio?
Hasta ahora, el espacio de Javier Milei se había presentado como anti-casta, anti-política tradicional, ofreciendo “rupturas” al sistema. La incorporación de figuras como Santilli y la vuelta de negociaciones clásicas hacen que parte de ese discurso choque con la práctica.
Los analistas consultados en el artículo sugieren que este viraje busca fortalecer la gobernabilidad del Ejecutivo ante un Congreso que exige consenso, pero también plantea un riesgo: perder el sello de “nuevo” que caracterizó la campaña.
4. Riesgos y oportunidades
Oportunidades:
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Mayor capacidad de aprobar reformas importantes —como la tributaria o laboral— al contar con interlocutores conocidos del sistema político.
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Mejor relación con las provincias y gobernadores, lo que puede facilitar la ejecución de obras y la distribución de fondos.
Riesgos:
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Pérdida de identidad frente a los votantes que respaldaron a Milei por su promesa de cambio radical.
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Que la “vieja política” se interprete como un retroceso hacia los vicios que el presidente criticaba (clientelismo, reparto de cargos, negociados).
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Que el equilibrio entre el nuevo estilo y el viejo sistema se vuelva tenso, generando críticas tanto internas como externas.
El gobierno de Javier Milei atraviesa un momento de transición política: con Santilli al frente del Interior y mayor apertura al diálogo, parece estar adoptando mecanismos que antes rechazaba. “Volvió la vieja política al Gobierno” no es solo una frase provocadora, sino una reflexión sobre cómo los estilos de gestión se adaptan a la gobernabilidad. El desafío será ver cómo se gestiona ese retorno: si permite avanzar en reformas sustantivas o si meramente reproduce los clichés del pasado. Para los ciudadanos, la clave será juzgar no solo las formas, sino los resultados.





