La brecha entre las tasas de los préstamos personales y los plazos fijos alcanzó un récord en 14 años

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La diferencia entre las tasas que cobran los bancos por los préstamos personales y las que pagan por los depósitos a plazo fijo alcanzó su nivel más alto en los últimos 14 años, según datos del sistema financiero. El fenómeno refleja el fuerte incremento de la morosidad entre las familias y el mayor costo que enfrentan las entidades para otorgar crédito.

Actualmente, la tasa nominal anual (TNA) promedio de los préstamos personales ronda el 66%, mientras que los plazos fijos BADLAR ofrecen un rendimiento cercano al 21% anual, una diferencia que no se observaba desde 2012.

La morosidad, principal explicación

Especialistas coinciden en que el principal motivo por el que las tasas de los préstamos no bajan al mismo ritmo que las de los depósitos es el fuerte aumento de la mora.

De acuerdo con datos del Banco Central, la morosidad en los créditos tomados por los hogares pasó del 2,5% al 12,8% en los últimos 20 meses. En el caso específico de los préstamos personales, el índice alcanza el 15,9%, el más elevado entre las distintas líneas de financiamiento para familias.

Crédito caro y menor demanda

La elevada tasa de interés también impacta sobre el acceso al financiamiento.

Según analistas del sector, el alto costo del crédito desalienta la toma de préstamos por parte de las familias y reduce la cantidad de recursos que circulan dentro del sistema financiero. Al mismo tiempo, los bancos priorizan otorgar financiamiento a empresas, donde el riesgo de incumplimiento resulta menor.

Además de la tasa nominal, el Costo Financiero Total (CFT) de un préstamo personal supera el 100% anual cuando se incorporan impuestos, seguros y otros cargos asociados al crédito.

Qué podría hacer el Gobierno

Economistas consultados consideran que una eventual reducción de la carga impositiva sobre las operaciones financieras podría contribuir a reducir la diferencia entre las tasas activas y pasivas.

Sin embargo, advierten que el principal desafío sigue siendo mejorar los ingresos de las familias y reducir la morosidad, ya que mientras persista el riesgo de incumplimiento, los bancos continuarán cobrando tasas elevadas para compensar ese escenario.

Un desafío para la recuperación

El Gobierno busca que el crédito vuelva a convertirse en uno de los motores del crecimiento económico, pero el elevado costo de los préstamos representa un obstáculo para el consumo y la inversión de los hogares.

Los especialistas sostienen que una normalización del mercado crediticio dependerá de la consolidación de la estabilidad macroeconómica, una mejora sostenida en los ingresos reales y una reducción de la mora en el sistema financiero. Mientras tanto, la brecha récord entre las tasas de préstamos y de plazos fijos continúa siendo una de las principales señales de tensión dentro del mercado financiero argentino.