El pollo aumentó cerca de un 50% en 2025 y el sector avícola advierte sobre un escenario complejo

El precio del pollo registró un incremento cercano al 50% en lo que va de 2025 en La Rioja, en línea con una tendencia que se replica en distintos puntos del país y que genera preocupación tanto en el sector productivo como en los consumidores. Así lo confirmó el empresario Enzo Giraldo, propietario de la firma Los Granjeros, quien atribuyó la suba a una combinación de factores climáticos, productivos y de mercado.
En diálogo con Fénix, el referente del rubro explicó que uno de los elementos determinantes fue el impacto de las altas temperaturas durante el verano. Según detalló, las olas de calor provocaron una mayor mortandad en las granjas avícolas, reduciendo la oferta disponible. “Los grandes calores hacen que se muera el pollo, eso pasa todos los años, pero esta vez fue un poco más fuerte”, sostuvo, al describir un fenómeno que afecta de manera directa la capacidad de producción.
La disminución en la oferta coincidió con un aumento sostenido en la demanda. De acuerdo con Giraldo, la brecha de precios con la carne vacuna impulsó a numerosos hogares a reemplazar parte de su consumo habitual por pollo y cerdo. Esta reconfiguración en los hábitos alimentarios presionó sobre el mercado y terminó impactando en los valores finales.
El empresario remarcó que el sector avícola atraviesa un contexto desafiante, marcado por costos en ascenso y márgenes cada vez más ajustados. Entre los principales componentes que inciden en la estructura de precios mencionó los gastos en alimentación, energía, logística, mantenimiento y salarios. “Sostener una estructura comercial implica afrontar una serie de compromisos que no se pueden postergar”, señaló, al explicar que estos factores terminan trasladándose al consumidor.
Desde una perspectiva más amplia, el aumento del pollo se inscribe en un escenario económico donde los alimentos básicos ocupan un lugar central en la discusión pública. La proteína aviar es uno de los productos más consumidos en Argentina y, en momentos de retracción del poder adquisitivo, suele convertirse en alternativa frente a otras carnes de mayor valor. Esto genera un efecto indirecto: cuando crece la demanda, cualquier limitación en la oferta se traduce rápidamente en aumentos.
Giraldo también destacó que el consumo de pollo en el país mantiene una tendencia creciente, aunque aún se ubica por debajo de niveles registrados en países como Brasil, donde constituye la principal fuente de proteína animal en la dieta cotidiana. Este dato refleja un potencial de expansión para la industria, pero al mismo tiempo plantea desafíos en términos de capacidad productiva y estabilidad de precios.
En el plano local, la actividad tiene un peso relevante en la economía regional. La empresa Los Granjeros emplea de manera directa a 85 personas en La Rioja y genera además puestos de trabajo indirectos en áreas vinculadas a la distribución, el transporte y el comercio minorista. La continuidad de la actividad, según el empresario, depende de lograr un equilibrio entre costos, producción y demanda.
Finalmente, Giraldo consideró que el comportamiento del mercado en los próximos meses estará condicionado por la evolución de las condiciones climáticas y la estabilidad en la producción. Si la oferta logra normalizarse y los costos se mantienen bajo control, podría moderarse la presión sobre los precios. Sin embargo, advirtió que el año comenzó con fuertes incrementos en uno de los alimentos más consumidos por los argentinos, lo que mantiene en alerta tanto al sector como a los consumidores.





