Caputo atacó a los dueños de la industria textil: “Nunca compré ropa en Argentina porque es un robo”

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El ministro de Economía de Argentina, Luis Caputo, generó una fuerte polémica política y mediática con declaraciones duras contra el sector textil nacional al calificar los precios internos como excesivos y afirmar que él jamás compró ropa en Argentina porque “era un robo”.

Caputo formuló estas afirmaciones durante una entrevista con Radio Mitre, en el marco de la profunda crisis que atraviesa la industria textil local, fuertemente afectada por la apertura comercial y la competencia de productos importados. El ministro aseguró que cuando tenía la posibilidad de viajar al exterior, adquiría sus prendas fuera del país justamente por las diferencias de precios entre los mercados.

La crítica de Caputo no se limitó a relatar su experiencia personal. El funcionario sostuvo que las políticas de protección a la industria textil durante décadas terminaron siendo perjudiciales para la mayoría de los argentinos, ya que según él, durante muchos años los consumidores pagaron precios que podían ser “dos, tres, cuatro y hasta 10 veces superiores” a los valores internacionales para sostener un sector que estaba defendido por el Estado.

En su intervención, Caputo se dirigió también directamente a los empresarios del rubro, afirmando con ironía que conoce a la mayoría de ellos y que algunos no viajaban en clase económica, sino porque tenían “avión privado”, una frase que generó debate sobre su tono y alcance político.

El ministro defendió la política del Gobierno de Javier Milei en materia de apertura económica y competencia, argumentando que el modelo vigente antes de 2025 protegió a sectores relativamente pequeños —indicó que “150.000 familias trabajaban en la industria textil”— a costa del bolsillo de la mayoría de los consumidores argentinos.

La referencia a su conducta como comprador se interpretó como una metáfora política y económica para enfatizar el argumento oficial de que los precios internos eran artificialmente altos y que la apertura del mercado beneficiaría al consumidor general, aunque también generó fuertes críticas de parte de representantes del sector textil y de algunos analistas económicos.

El contexto en que se dieron estas declaraciones es preocupante para el sector, que ha registrado caídas significativas en la producción y en la utilización de su capacidad instalada, un fenómeno reforzado por el crecimiento de las importaciones y la competencia global.

Las frases de Caputo reflejan no solo una crítica a la estructura de precios y políticas industriales del pasado, sino también un posicionamiento político claro en torno a la apertura comercial y la necesidad de “reacomodar” sectores productivos para favorecer a consumidores y favorecer otros sectores de la economía.