Nuevo aumento de la nafta en La Rioja profundiza el impacto de la política de precios y impuestos en los combustibles en Argentina

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Los usuarios de combustibles en la provincia de La Rioja enfrentan un nuevo aumento en el precio de la nafta y el gasoil, en línea con ajustes recientes impulsados por la actualización de los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono que el Gobierno nacional viene trasladando a los surtidores desde principios de año.

El incremento de precios se registra en las estaciones de servicio locales tras la entrada en vigor de un nuevo tramo del cronograma impositivo previsto en el Decreto 116/2026, que busca aplicar gradualmente los aumentos acumulados por actualizaciones pendientes de ejercicios anteriores. En la práctica, este traslado parcial de tributos se traduce en subas promedio de alrededor de $15 por litro de combustible respecto a los valores vigentes anteriormente, presionando el costo de la nafta y del gasoil en las pizarras de surtidor.

La evolución de los precios responde a un esquema de ajuste fiscal que incluye la actualización automática de los tributos sobre los combustibles, un componente que había quedado pendiente de años anteriores y que el Ejecutivo decidió completar de manera escalonada. Esta política busca sostener el equilibrio fiscal pero tiene impacto directo en los consumidores y en los costos de transporte y distribución.

En provincias cercanas como Tucumán, los registros de este martes reflejaron que la nafta súper se ubicó en torno a $1.746 por litro, mientras que las versiones premium y gasoil alcanzaron valores aún más elevados, superando incluso los $1.900 y los $2.000 por litro en algunos casos. Estos niveles ilustran la presión alcista que enfrentan los conductores en sintonía con la dinámica de precios en todo el país.

Los aumentos de combustibles se dan en un contexto donde tanto la carga tributaria como otros factores —incluido el ajuste del tipo de cambio y los costos logísticos— inciden en los valores finales que pagan los consumidores. El traslado de impuestos pendientes, aunque parcialmente diferido para amortiguar impactos inflacionarios en el corto plazo, sigue representando un factor clave de ajuste en marzo.

Este nuevo incremento se produce también en un escenario de incertidumbre interna en el mercado energético, donde las petroleras adaptan los precios de manera diaria o casi diaria con base en la normativa fiscal, la demanda y los costos internacionales, un fenómeno que los usuarios perciben como volatilidad de precios en los surtidores.

Autoridades del sector energético y representantes de empresas petroleras han sostenido que estos ajustes responden a las reglas establecidas por la regulación vigente y a la necesidad de reflejar en los precios los componentes impositivos y logísticos del mercado, aunque la acumulación de subas en periodos consecutivos genera un clima de preocupación en consumidores y sectores productivos.

La política de precios y el traslado de tributos a los combustibles también han sido objeto de debate público y judicial en otras jurisdicciones, donde asociaciones de consumidores y autoridades locales han cuestionado la falta de información transparente sobre las variaciones de precios en los surtidores y los efectos sociales de las subas.

El impacto del aumento de la nafta en La Rioja y otras provincias refleja un fenómeno económico más amplio, en el que las decisiones de política fiscal, las condiciones de mercado internacional y los mecanismos regulatorios nacionales se combinan para definir la evolución de uno de los bienes de consumo con mayor incidencia en la economía cotidiana.