El Gobierno argentino postergará indefinidamente la implementación del nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC) hasta que la desinflación esté consolidada

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Tras la sorpresiva renuncia de Marco Lavagna como titular del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) —cargo que ejerció durante más de seis años—, el ministro de Economía, Luis Caputo, anunció que la nueva metodología para medir la inflación no se implementará en febrero como estaba previsto, sino que se aplazará hasta que el proceso de desinflación se considere plenamente consolidado.

Caputo explicó que la renuncia de Lavagna se produjo por diferencias de criterios sobre el calendario de lanzamiento del nuevo método de cálculo del IPC, que debía debutar con los datos de enero de 2026. Según el ministro, tanto él como el presidente Javier Milei consideraron que no era oportuno cambiar la forma de medir la inflación hasta que la tendencia de desinflación sea sólida y reconocida como irreversible, lo que aún no ocurre.

El funcionario sostuvo en una entrevista radial que, si el Gobierno aplica el nuevo índice antes de que la inflación esté claramente en descenso sostenido, podría generarse especulación política en torno a la caída de precios, con opositores atribuyendo la baja a un cambio metodológico y no al resultado de las políticas económicas aplicadas.

La actualización del IPC estaba basada en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017/2018, que reemplazaría el cálculo vigente, basado en patrones de consumo de décadas anteriores. Esta actualización prevé mayor ponderación de rubros como vivienda, transporte y comunicaciones para reflejar de manera más fiel los hábitos de consumo actuales.

Aunque esta metodología se encuentra lista desde finales de 2024, y inicialmente se programó su lanzamiento en 2026, Caputo remarcó que la medición actual se mantendrá sin fecha definida para su reemplazo hasta que el descenso de la inflación esté “totalmente consolidado”, según datos oficiales.

La decisión representa un giro importante en la política estadística del Gobierno, ya que busca evitar que un cambio técnico en la forma de medir la inflación sea interpretado como un factor que influye en los indicadores económicos, especialmente en un momento en que el país transita un proceso de desinflación tras períodos de alta inflación.

Caputo también confirmó que el nuevo director del INDEC será Pedro Lines, funcionario de larga trayectoria dentro del organismo, que asume el cargo en reemplazo de Lavagna.

La postergación del nuevo IPC y la salida del titular del INDEC han intensificado el debate sobre la independencia técnica del organismo estadístico y la transparentación de los datos públicos, en un contexto de interés por parte de analistas y sectores económicos sobre la credibilidad de las estadísticas oficiales.