Chilecito: la crisis de salud que aleja a los médicos y deja al borde al sistema público

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La ciudad de Chilecito enfrenta una emergencia sanitaria creciente: la falta de médicos, especialistas y las malas condiciones laborales disminuyen drásticamente el atractivo de ejercer allí. Ese combo compromete la atención pública y privada, profundizando la precariedad del sistema de salud local.

Uno de los problemas estructurales es el bajo nivel de honorarios que se ofrece tanto en el sistema público como en el privado. Según la presidenta del Colegio Médico de Chilecito, Martha Pedroza, el monto que paga la obra social provincial (APOS) por consulta es de apenas $9.000 a $10.000 —cuando en general la “consulta ética” debería costar al menos $25.000—, lo que resulta “muy poco atractivo” para los profesionales.

Las consecuencias son palpables: especialidades clave como pediatría, clínica médica, neurología y cardiología están gravemente subabastecidas. En la práctica, la ciudad cuenta con apenas una neuróloga y los médicos de cardiología están al borde de la jubilación, sin recambio garantizado.

Este déficit estructural no es nuevo. Desde hace meses distintos gremios y asociaciones ya habían alertado que el sistema de salud provincial —y en particular el del interior— es “expulsivo”: salarios bajos, falta de estímulos y condiciones laborales frágiles empujan a los profesionales a emigrar. En el caso de Chilecito, sumado a la falta de incentivos económicos, se suma la irregularidad en los pagos por parte de APOS hacia los médicos que atienden por la obra social.

Un grupo de médicos autoconvocados denunció el atraso en la facturación correspondiente a prestaciones ambulatorias e internaciones. Según sus declaraciones, los últimos pagos efectivos datan de julio; en noviembre aún esperaban la liquidación de agosto —una demora que consideran insostenible. En muchas clínicas privadas locales, las prestaciones con APOS representan hasta el 80 % del volumen de facturación, lo que pone en jaque la sustentabilidad económica del sistema si los atrasos persisten.

La combinación de baja retribución, atrasos en pagos, precariedad laboral, falta de recambio generacional y escasez de especialistas convierte a Chilecito en un territorio hostil para ejercer la medicina. Como resultado, numerosos profesionales deciden emigrar —hacia otras provincias o incluso al exterior— en busca de mejores condiciones.

Varias voces del sector salud coinciden en que la crisis local es reflejo de un problema más amplio: la salud pública del interior de La Rioja sufre de desinversión, deterioro institucional y políticas insuficientes para retener talento. En ese contexto, la propuesta de otorgar “plus” o incentivos económicos a médicos que se radiquen en el interior —como se evaluó en algún momento — aparece como una medida necesaria, aunque insuficiente sin una reestructuración integral.

¿Qué está en juego?

  • Si no se frena la salida de profesionales y no se garantiza el acceso de especialistas, el sistema de salud de Chilecito —y del interior provincial en general— podría colapsar. Ya hay distritos donde guardias quedan sin cubrir, especialidades médicas vacantes, y atención fragmentada.

  • La población más vulnerable —personas mayores, niños, quienes requieren tratamientos continuos— son los que más pagan el costo: el acceso a la salud se vuelve incierto o directamente imposible.

  • El desgaste institucional y la desconfianza pueden profundizarse. Si los médicos se van y la atención empeora, la percepción ciudadana será de abandono sistemático, lo que puede aumentar la presión social y política.

  • La migración de profesionales profundiza la desigualdad sanitaria entre zonas urbanas (capitales) y zonas del interior. Así, se consolida un sistema dual: buena atención en centros urbanos, precariedad en el resto.

Qué hace falta para revertirlo

Las fuentes consultadas coinciden en que no alcanza con promesas: se requieren medidas integrales y estructurales. Entre las urgencias, destacan: mejoras salariales reales; regularización y puntualidad en los pagos de prestaciones; incentivos —económicos y de vivienda— para quienes aceptan radicarse en el interior; incorporación de más especialistas; y políticas públicas de retención y apoyo al sistema sanitario provincial.

También es clave un compromiso institucional: desde el gobierno provincial, pasando por las obras sociales, hasta los colegios médicos y gremios —todos deben asumir un rol activo para garantizar que ejercer en Chilecito sea una opción viable, digna y sustentable.