Alerta en Santa Fe por el deterioro de rutas y reclamo a Nación por fondos del impuesto a los combustibles

La situación de la infraestructura vial en la provincia de Santa Fe encendió señales de alarma en el ámbito político, donde diputados e intendentes advierten sobre un escenario de colapso progresivo de rutas nacionales y provinciales. El deterioro de la red vial, agravado por la falta de mantenimiento y obras, derivó en un reclamo directo al Gobierno nacional para que reasigne los recursos recaudados a través del impuesto a los combustibles.
El planteo está dirigido al ministro de Economía, Luis Caputo, a quien dirigentes provinciales exigen que los fondos generados por este tributo sean efectivamente destinados a la reparación y mejora de la infraestructura vial. Según sostienen, existe una desconexión entre lo que se recauda por el consumo de combustibles y la inversión real en rutas, lo que impacta directamente en la seguridad y en la actividad económica.
Legisladores y jefes comunales coinciden en que el estado de las rutas alcanza niveles críticos en distintos corredores estratégicos de la provincia. La falta de mantenimiento, sumada al desgaste natural por el tránsito pesado —especialmente vinculado al transporte de producción agroindustrial—, genera condiciones de circulación cada vez más riesgosas.
El reclamo adquiere una dimensión económica relevante en una provincia clave para la producción y exportación agrícola del país. Santa Fe concentra una parte significativa del flujo logístico hacia los puertos del Gran Rosario, por lo que el deterioro de las rutas no solo afecta la seguridad vial, sino también la competitividad del sector productivo.
En ese marco, los intendentes advierten que la situación no puede seguir siendo afrontada únicamente con recursos provinciales o municipales. Señalan que la magnitud del problema excede las capacidades locales y requiere una intervención directa del Estado nacional, tanto en términos de financiamiento como de planificación de obras.
El cuestionamiento central gira en torno al destino del impuesto a los combustibles, un tributo que históricamente estuvo vinculado al financiamiento de la infraestructura vial. Dirigentes santafesinos sostienen que estos recursos deberían tener una asignación más transparente y específica, orientada a garantizar el mantenimiento de rutas que hoy se encuentran en condiciones críticas.
Desde el plano político, el reclamo también refleja tensiones entre el gobierno nacional y las administraciones subnacionales. La demanda por una mayor redistribución de recursos se inscribe en un contexto de ajuste fiscal, donde las provincias denuncian una reducción en la inversión pública y una creciente carga sobre sus propias finanzas.
A su vez, la problemática vial se convierte en un factor de presión social. Los accidentes de tránsito, el aumento de costos logísticos y las dificultades para el transporte de bienes y personas configuran un escenario que impacta directamente en la vida cotidiana de la población.
El pedido a Caputo no es solo financiero, sino también institucional. Diputados e intendentes reclaman una definición clara sobre la política de infraestructura vial, en un contexto donde la paralización de obras y la falta de mantenimiento generan incertidumbre sobre el futuro de la red de transporte.
En este escenario, la situación de las rutas en Santa Fe se consolida como un caso testigo de las tensiones entre recaudación, inversión y gestión pública. La respuesta del Gobierno nacional será clave para determinar si el deterioro puede ser revertido o si, por el contrario, la crisis vial continuará profundizándose en una de las regiones más estratégicas del país.





