Mauricio Macri encabeza cumbre de expresidentes de centro-derecha y marca distancia con Javier Milei

Molesto por la evolución política de la coalición oficialista, Mauricio Macri convocó este fin de semana en Buenos Aires una reunión de altos exponentes de la centro-derecha internacional —entre ellos José María Aznar, Felipe Calderón y Eduardo Frei Ruiz‑Tagle— con un mensaje claro: no se siente incluido en la estrategia que intentan desplegar Javier Milei y su entorno.
1. Un gesto de ruptura
La cena cerrada —y el encuentro ampliado al día siguiente— se presentó sin representación oficial del Gobierno nacional. El ex presidente Macri, líder del partido PRO, formalizó así su distancia respecto del rumbo político que está tomando el actual ejecutivo, manifestando que “no está conforme” con ciertas decisiones y la configuración del nuevo poder.
Esto abre la lectura de que, más allá de diferencias personales, existe un desplazamiento ideológico o estratégico dentro de la derecha argentina que busca redefinirse.
2. ¿Quiénes participaron?
Entre los invitados se encontraban ex jefes de Estado de distintos países latinoamericanos reconocidos por su perfil de centro-derecha liberal: José María Aznar (España), Felipe Calderón (México) y Eduardo Frei (Chile). El encuentro no sólo sirvió de intercambio, sino también de posicionamiento político frente al futuro regional.
Fuentes consultadas precisan que el tema central fue la “redefinición del centro-derecha en los nuevos escenarios”, con especial énfasis en los procesos latinoamericanos donde se mezclan liberalismo económico, populismo de derecha y ruptura institucional.
3. El contexto argentino
La cita se produce en un momento de ajuste en el gabinete de Milei y cambios en el núcleo de poder de la Casa Rosada (Argentina). Macri, que supo liderar su espacio desde el gobierno entre 2015-2019, ahora se posiciona como una figura de contrapeso al nuevo estilo del oficialismo.
En ese marco, la cumbre adquirió un sentido simbólico: “Aquí se decide quién manda dentro de la derecha”, comentó un participante diplomático en off-the-record.
4. Implicancias políticas
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Para Macri: revalidar su liderazgo dentro del PRO y del espacio liberal-conservador, proyectando una alternativa interna frente al que ve como giro hacia el “milenarismo” de Milei.
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Para Milei: el gesto implica un desafío adicional dentro de su “coalición de gobierno”, dado que uno de sus principales aliados de la era anterior se siente marginado.
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Para la política argentina: refleja un realineamiento interno en el espectro de la derecha, no sólo en lo económico, sino también en lo ideológico y en lo estratégico.
5. Dudas y observaciones
Algunos analistas advierten que la convocatoria de Macri puede quedar en un acto simbólico si no logra traducirse en una estructura política y electoral concreta. Además, la ausencia de representantes oficiales del Gobierno en la cumbre plantea preguntas sobre qué grado de ruptura o simple toma de distancia estamos ante.
Por otro lado, el fenómeno pone en evidencia el riesgo de fragmentación de la derecha, lo cual podría beneficiar a otras fuerzas políticas en el mediano plazo.
La cumbre que encabezó Mauricio Macri no fue solamente una reunión internacional: fue un mensaje político interno. Al rodearse de expresidentes de centro-derecha y marcar distancia con Javier Milei, Macri busca reposicionarse en la relevancia que perdió con su salida del Ejecutivo. Ahora la maquinaria política deberá traducir ese gesto en hechos: ¿será esto el inicio de un espacio alternativo dentro de la derecha argentina o solo un reagrupamiento simbólico? El tiempo lo dirá, mientras la derecha se reconoce ante un espejo diferente.





