Karina Milei consolida poder interno y redefine el “triángulo de hierro” en la Casa Rosada

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Luego de un resultado electoral favorable para el gobierno de Javier Milei, Karina Milei se perfila como la figura más fortalecida en la administración. Según fuentes oficiales, pasa de ser secretaria de Presidencia a ejercer de facto el rol de jefa de gabinete, mientras se reconfigura el núcleo de poder conocido como el “triángulo de hierro”.

Reorganización del poder interno
El artículo de Ámbito sostiene que Karina Milei jugó una estrategia electoral que no muchos creían viable, pero que se impuso con éxito. En ese marco, la salida de Guillermo Francos como jefe de Gabinete y la llegada de Manuel Adorni fueron pasos clave: Adorni representa “el brazo ejecutor” de ese nuevo centro de poder, mientras Karina funge como articuladora política principal.

El nuevo núcleo de poder
El denominado “triángulo de hierro” —integrado tradicionalmente por Javier Milei, Karina Milei y Santiago Caputo— se ha adaptado. Karina emerge en un papel más decisivo, redefiniendo su influencia y control sobre las decisiones de gabinete y de articulación con los gobernadores y legisladores. Caputo, aunque sin firma ministerial, mantiene peso estratégico en áreas clave.

Implicancias políticas y de gobernabilidad

  • Esta concentración de poder puede traducirse en mayor capacidad de decisión y en una gobernabilidad más ágil si las reformas clave se implementan sin tropiezos.

  • Pero implica también un riesgo: menor espacio para contrapesos internos, lo que puede generar tensiones con gobernadores, legisladores o sectores del oficialismo que se sientan excluidos.

  • Fuentes diplomáticas indican que desde Washington ya ponen ojo en la conformación del nuevo gabinete argentino, dado que Argentina juega un rol clave en la región y en temas geopolíticos.

Karina Milei no sólo asciende en la pirámide del poder: redefine la configuración política en la Casa Rosada. Ahora el desafío es convertir ese ascenso simbólico en resultados tangibles: coordinación real entre ministerios, avances en reformas, gobernabilidad federal. Si lo logra, este ciclo quedará marcado como una fase de consolidación; si no, podría convertirse en un episodio de expectativas incumplidas.