Histórico: Argentina y Estados Unidos anuncian un amplio acuerdo comercial tras décadas de estancamiento

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En una jugada de alto impacto diplomático y económico, Argentina y Estados Unidos anunciaron un acuerdo comercial “amplio” y “de largo plazo”, que abre una nueva era de relaciones bilaterales tras décadas sin tratados sustantivos entre ambos países.

Alcance y características del entendimiento

Según el comunicado oficial, el pacto —bautizado como “Marco de Acuerdo sobre Comercio e Inversión Recíprocos” entre ambas naciones— contempla:

  • Reducción de aranceles y acceso preferencial para bienes estadounidenses en Argentina (medicamentos, maquinaria, tecnología, productos agrícolas).

  • Eliminación de barreras no arancelarias, alineamiento regulatorio, y reconocimiento mutuo de estándares (por ejemplo dispositivos médicos).

  • Cooperación en “minerales críticos”, comercio digital, propiedad intelectual y seguridad de la inversión.

Motivos detrás del anuncio

El convenio se da en un momento clave para Argentina: bajo la conducción de Javier Milei, el país busca reinsertarse fuertemente en el comercio internacional, diversificar sus socios y atraer inversiones, mientras que EE.UU. refuerza su estrategia en América Latina en materia comercial y geopolítica.
Además, el acuerdo se presenta como un primer golpe significativo al Mercosur tradicional, ya que la flexibilización implica que Argentina se mueve más rápido hacia tratados bilaterales.

Reacciones del sector productivo y desafíos internos

La industria argentina saludó con cautela: el sector agroindustrial ve oportunidades de exportación hacia EE.UU., pero también advierte sobre el “riesgo de apertura” de importaciones que podrían afectar la producción nacional.
En lo político, el gobierno de Milei lo presenta como victoria de su gestión internacional; por otro lado, analistas advierten que lo clave estará en la “letra chica” del acuerdo y en cómo se implementen los compromisos.

El anuncio del acuerdo comercial con Estados Unidos marca un punto de inflexión en la política económica argentina: abre la puerta a un comercio más abierto y una estrategia de inserción internacional renovada. Pero, como suelen decirse, los tratados no crean prosperidad por sí solos: será el cumplimiento, la reciprocidad y los efectos reales en empleo, producción y competitividad los que finalmente definirán si este pacto será un éxito o un riesgo.