Catalán busca demostrar su liderazgo: “mejor que los Menem” y blindar los vetos presidenciales

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El ministro del Interior, Lisandro Catalán, deberá consolidar apoyos en el Congreso para que los vetos de Milei —a la ley de Financiamiento Universitario, la del Garrahan y la de ATN— no sean rechazados. Su gestión será comparada con la histórica relación que los Menem tenían con gobernadores. Si no logra blindarlos, podría debilitarse políticamente.

Lisandro Catalán se puso en una encrucijada política importante. Como nuevo ministro del Interior, su principal desafío no es solo gestionar, sino demostrar que puede hacerlo mejor que los Menem, quienes históricamente monopolizaban el vínculo entre el Ejecutivo, los gobernadores y el Congreso. Para ello, debe lograr que los vetos presidenciales del gobierno de Javier Milei superen los rechazos en ambas cámaras del Congreso.

Los vetos en juego

Los vetos que necesita “blindar” Catalán incluyen:

  • Ley de Financiamiento Universitario: ya vetada por el Ejecutivo.

  • Ley del Garrahan (emergencia pediátrica).

  • Ley de ATN (Aportes del Tesoro Nacional). Esta norma, que buscaba repartir automáticamente fondos a las provincias, fue vetada.

El reto político

Catalán deberá convencer a gobernadores, bloques legislativos aliados y posibles bloques intermedios para que acompañen esos vetos. Para ello:

  • Ha prometido fondos para provincias, algo que ya había hecho previamente sin resultados concretos. Esa promesa, sin embargo, puede generar dudas si el Ejecutivo no cumple.

  • Su rol implica tejer alianzas y manejar mejor que sus antecesores los vínculos entre Buenos Aires, los provinciales y los legisladores, pues los Menem —Martín y Eduardo “Lule” Menem— eran vistos como los operadores clave en esas relaciones.

Debilidades y riesgos

  • No todos los gobernadores están alineados o agradecidos con las promesas presupuestarias que les llegan desde el gobierno nacional; algunos esperan más compromiso en las distribuciones automáticas de fondos (como con la ley de ATN).

  • En el Senado y la Cámara de Diputados, el oficialismo no tiene asegurada la mayoría necesaria de dos tercios para rechazar vetos. Cualquier ausencia o voto en contra puede significar derrota.

  • Hay tensión interna dentro de La Libertad Avanza, con distintos sectores libertarios (el “karinismo”, los Menem, asesorías presidenciales) compitiendo por mayor influencia en estas negociaciones.

Qué podría significar el éxito o el fracaso

  • Si Catalán logra que se rechacen los vetos, se sentaría como un operador político fuerte, lo que lo posicionaría como una pieza clave dentro del equipo de Milei, similar al papel que desempeñaron los Menem en gobiernos anteriores.

  • Si fracasa, podría perder credibilidad ante gobernadores, dirigentes provinciales y diputados propios, lo que debilita su capacidad de controlar la agenda del Interior al mismo tiempo que la política nacional lo observa como un puente entre Nación y provincias.


Conclusión

La designación de Lisandro Catalán como ministro del Interior vino con expectativas altas: no solo gestionar el territorio, sino demostrar que puede ser mejor político que los Menem en lo legislativo, manteniendo un bloque unido, capaz de sostener los vetos presidenciales. En su mano está evitar que leyes sensibles para Milei (y para la estabilidad institucional del oficialismo) sean reinstauradas por decisión del Congreso. Las próximas sesiones serán definitorias: su capacidad de blindaje político podría marcar su fortaleza —o su vulnerabilidad— dentro del gobierno libertario.