Caputo toma protagonismo en las negociaciones clave por el Presupuesto 2026

El Gobierno nacional encara una semana decisiva en su intento de cerrar acuerdos con las provincias antes de enviar al Congreso la versión final del Presupuesto 2026. En ese contexto, Luis Caputo irrumpe con voz propia: se prepara para mantener al menos dos reuniones clave con gobernadores y dirigentes provinciales, con el objetivo de asegurar apoyos necesarios para que el proyecto avance.
Desde el Palacio de Hacienda confirman que Caputo recibirá —entre otros— al gobernador de Santa Cruz, Claudio Vidal, aunque no descartan ampliar la ronda a otros mandatarios. Hasta ahora, los gobernadores y el jefe de Gobierno de Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) no han recibido una versión definitiva del presupuesto con todos los ajustes, lo que subraya la urgencia de cerrar pactos antes del recambio legislativo.
El ingreso directo de Caputo en esta negociación marca un giro estratégico. Hasta hace poco, buena parte del vínculo con las provincias corría por otros ministros, pero la Mesa Política del oficialismo decidió otorgarle la “última palabra” en materia económica y distribución de fondos. Esto lo convierte en el árbitro central de las disputas originales: coparticipación, subsidios, tarifas, y recursos para obra pública.
El contexto político —la finalización del período ordinario de sesiones, el recambio de legisladores y la urgencia de sancionar leyes clave como el Presupuesto y reformas estructurales— obliga a acelerar los acuerdos. Muchos gobernadores están dispuestos a dar su aval, aunque condicionan su respaldo a concesiones concretas: reparto de fondos, devolución de partidas adeudadas, definición de subsidios, entre otros puntos.
Pero a la vez emerge un dilema: la búsqueda de consenso no significa que el Gobierno vaya a ceder indefinidamente. Según fuentes oficiales, la negociación —ahora conducida por Caputo— tiene límites claros. Algunos de los puntos en disputa, como el esquema de subsidios, las exigencias de las provincias por coparticipación o los recursos para gas o energía, podrían quedar bajo condiciones estrictas de “austeridad fiscal”.
El resultado de estas reuniones podría definir no solo si el Presupuesto 2026 llega al Congreso a tiempo, sino también el rumbo que tomará la política económica y la redistribución de recursos en todo el país. Si Caputo logra sellar los acuerdos, el Gobierno garantizaría respaldo legislativo para su plan; si no, corre el riesgo de entrar en meses de tensión institucional, con demoras, renegociaciones o conflictos con gobernadores.
En definitiva, la inserción de Caputo en las negociaciones marca un momento clave: el oficialismo apuesta a cerrar consensos antes de fin de año, consolidar su agenda y definir quiénes serán los principales beneficiarios del ajuste y la distribución de recursos. El desenlace determinará en gran medida la viabilidad política del Presupuesto 2026 y la estabilidad del poder en la arena nacional.





