Agenda intensa en la Casa Rosada: Milei convoca a reunión de Gabinete y activa nueva “mesa chica” libertaria

El presidente Javier Milei convocó para este miércoles una doble jornada de reuniones en la Casa Rosada: primero, la primera sesión de la nueva mesa chica libertaria y luego un encuentro con su Gabinete ampliado. La iniciativa busca dar un nuevo impulso a su gestión, en medio de cambios en su equipo y la urgencia por aprobar reformas clave en el Congreso.
Reunión de la mesa chica
A las 9:30 h está prevista la primera reunión formal de la flamante mesa chica del Gobierno —sin la presencia directa de Milei— integrada por los funcionarios de mayor confianza: la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; el nuevo ministro del Interior, Diego Santilli; la ministra de Seguridad Nacional, Patricia Bullrich; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; y el asesor presidencial, Santiago Caputo.
En esa instancia se espera que Santilli presente el estado de los diálogos con las provincias, mientras los otros miembros definan la estrategia inmediata de la gestión.
La cumbre de Gabinete
Luego, al mediodía, se reunirá todo el Gabinete en el Salón Eva Perón de la Casa Rosada. Ahí Milei presentará los lineamientos de esta nueva fase de gobierno, que incluye la agenda del Presupuesto 2026, las reformas estructurales (laboral, tributaria y del Estado) y el refuerzo del vínculo con gobernadores y bloques legislativos.
El encuentro llega luego de una serie de cambios en el equipo ministerial y de que la administración ajuste su modo de gobernar para pasar de la fase electoral a la de gestión.
¿Por qué este “puente” estratégico?
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El Gobierno busca mejorar la gobernabilidad y evitar que la estructura ministerial quede aislada frente al Congreso y las provincias.
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La figura de Santilli al frente del Interior apunta a reforzar el vínculo con los gobernadores, algo que el oficialismo considera clave para asegurar mayorías legislativas.
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Al instaurar la mesa chica, el Ejecutivo interpreta que necesita un núcleo reducido de toma de decisiones para acelerar la gestión, en vez de depender únicamente de reuniones masivas.
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Además, el cambio marca una pequeña implicitación de moderación: un estilo menos “rupturista puro” y más de negociación, aunque manteniendo la impronta libertaria.
Desafíos que asoman
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La agenda de reformas es ambiciosa y el margen de error reducido: el Presupuesto 2026 y las leyes acompañantes serán los indicadores de éxito inmediato.
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Si bien la mesa chica puede mejorar la coordinación, también puede disparar grupos de poder internos que siembran tensiones dentro del gobierno.
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La percepción de paso hacia un estilo más tradicional de gobernar puede generar desencanto entre los votantes que respaldaron a Milei por su promesa de cambio radical.
La doble convocatoria de Milei —mesa chica y Gabinete— marca el inicio visible de una etapa de gestión estructurada. El presidente parece decidido a reforzar su esquema de poder y mejorar los mecanismos de gobernabilidad. Sin embargo, lo que se juegue en esta fase será mucho más que técnicas de coordinación: será la prueba de si el Gobierno puede traducir su impulso electoral en resultados concretos y duraderos. En ese sentido, los próximos meses podrían definir si este movimiento es solamente un ajuste táctico o el preludio de un giro estratégico de mayor envergadura.




